La Casa Europa

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Debate en la fiesta de L'Humanité

¿Cómo reconciliar desarrollo sostenible y progreso social?
Por Nicolas Hulot, artesano del Grenelle del medio ambiente y Presidente de la Fundación Nicolas-Hulot. Bruno Rebelle, antiguo director de Greenpeace Francia. Bernard Devers, dirigente de la CGT de la metalurgia, especialista en cuestiones industriales. Alain Hayot, universitario y dirigente del PCF, encargado del desarrollo sostenible.

Presentes domingo pasado en la Fiesta de la Humanidad, Nicolas Hulot, Bruno Rebelle, Bernard Devers y Alain Hayot no retrocedieron ante el reto de las cuestiones candentes. Motines del hambre, acceso al agua potable cada vez más difícil, o incluso imposible, para 600 millones de seres humanos; multiplicación e intensificación de los fenómenos meteorológicos extremos: consecuencia ya del desajuste climático. Las poblaciones más desfavorecidas son las más expuestas. Se recuerda a los habitantes de los barrios pobres de Nueva Orleans, abandonados al huracán Katrina, y más recientemente el tributo que se pagó en Haití, uno de los países más pobres del planeta, con los tres últimos ciclones.
Más cerca nuestro, Hautmont en el Norte de Francia, después del tornado que devastó cientos de alojamientos, allí también los más frágiles, los que no tuvieron otra elección que no pagar un seguro de vivienda, son quienes también fueron afectados más duramente.
Cada año se exponen así 262 millones de personas a los desastres climáticos y un 98% de entre ellas viven en las regiones más pobres del planeta. A estas desigualdades sociales se añade desigualdad medioambiental. Los expertos estiman así en 150 millones, hacia 2050, el número de refugiados climáticos. Para preservar el futuro del planeta, todo el mundo se pone de acuerdo sobre la necesidad absoluta de disminuir nuestro consumo de energía.
Sería necesario así reducir, a escala mundial, las emisiones de gas de efecto invernadero a la mitad, de aquí al 2050. Pero estas energías, en la primer fila de las cuales está el petróleo, son incluso la base del desarrollo económico, son la base incluso del desarrollo económico, son el combustible de la universalización capitalista...

Pregunta: La degradación medioambiental y el consumo de las materias primas, en particular energéticas, desde hace 150 años, son el resultado de una competición productivista basada sólamente en la búsqueda de beneficio.
¿Qué mirada retrospectiva nos lleva hacia este modelo de desarrollo y qué conclusiones sacan?

Nicolas Hulot. Lo que algunos temieron desde hace tiempo, y que es consecuencia de nuestra ineptitud casi crónica para la limitación, está concretándose. La crisis ecológica se convierte hoy en una crisis social.
Y no tenemos ya elección: o dejamos que el tiempo nos dicte el cambio -y, en esta hipótesis, el futuro es desesperante- o nosotros decidimos colectivamente comprometernos en un profundo cambio, una mutación que permita combinar los desafíos sociales, económicos y ecológicos.
Estamos en el punto de ruptura del planeta. La vía para enfrentar es estrecha porque, obviamente, esperamos de ser a bordo elcombinar lo que está en juego a niveles sociales, económicos y ecológicos. Estamos en el punto de ruptura del planeta. La vía para enfrentarlo es estrecha porque, óbviamente, hemos esperado a estar al borde de la penuria, en un buen número de recursos, para alertarnos y reaccionar. Por otra parte, las crisis ecológicas y climáticas ocurren en un momento muy particular de la historia.
No sólo las desigualdades son cada vez más grandes sino que son, sobre todo, cada vez más escandalosas e indecentes. Ahora bien, nuestras sociedades hoy se caracterizan por el vector de la comunicación. ¡Mientras que durante años pensábamos que iba a permitir a los hombres encontrarse y descubrirse, esta comunicación aquieta y silencia hoy día iniquidades que resultan insoportables!
Añaden pues a la miseria de unos un elemento explosivo: ¡la humillación!
Y una cosa es segura: ¡Ningún sistema podrá resistir la combinación de estos fenómenos! No tenemos pues otra elección que la de ahorrar para poder compartir.

Alain Hayot. Es necesario reconocerlo, los comunistas se pusieron hace tiempo a medir la amplitud de la crisis ecológica y a demostrar que ponía en entredicho el sentido profundo de un combate que es el nuestro, es decir, la cuestión del progreso social. Pero el tiempo ha cambiado y el escepticismo no es ya la apuesta. En la actualidad, todos hemos comprendido que no se puede construir más un planteamiento de progreso social sobre un ecosistema que se hunde. Crisis ecológica y crisis social son las dos caras de una misma crisis: la de los informes de explotación y soberanía de los seres humanos sobre la naturaleza y también sobre los hombres.
Los comunistas, más que nunca, están convencidos de que el rebasamiento, la superación del capitalismo, es indispensable para la resolución de estas crisis. Debemos dirigirnos hacia un combate común, para imponer un nuevo método de desarrollo que reoriente radicalmente los métodos de producción y consumo.
Por último, es necesario plantear la pregunta de un control social público y ciudadano de los mercados, ya que no podremos llegar a una revolución ecológica y social si dejamos a las políticas liberales seguir favoreciendo el dominio del mercado por los sistemas financieros cuyo único motor, lo sabemos, es la búsqueda a corto plazo del beneficio máximo.

Bernard Devers. En la CGT hemos pasado años ignorando esta doble crisis que se anunciaba, pero reconocemos hoy que los asalariados, el mundo del trabajo y los sindicatos, ¡tienen que trabajar con el mundo ecologista! La industria a menudo es señalada como el principal agente contaminante, ahora bien, nosotros tenemos que poner de nuevo al asalariado como un protagonista de lo que está en juego. Si no adoptamos otro sistema económico, donde la rentabilidad y la lógica financiera se dejen de lado y donde lo que esté en juego a niveles medioambientales y sociales, pasen a ser prioridades, vamos a seguir en esta política del "esparadrapo" sin nunca afectar a la raíz del problema! Ahora bien: ¡Los asalariados tienen el conocimiento y las capacidades técnicas para responder a los desafíos futuros!

Bruno Rebelle. Que se diga: el planteamiento de Nicolas Hulot fue un acelerador para la toma de conciencia. Todo el mundo está de acuerdo hoy sobre el hecho de que la crisis ecológica conduce inevitablemente a una crisis social. No sean angélicos (inocentes): ¡No estamos yendo hacia la pared, estamos ya ante ella! La cuestión no consiste pues en saber dónde encontrar el freno para evitar aplastarse sino saber cómo se hace para salirse. Es necesario cuestionar no sólo el modelo económico en el que estamos, sino también el sistema político.
Y pienso que el modelo capitalista tiene sólo por finalidad acumular el beneficio, sin preocuparse de lo que supondrá este impacto en el medio ambiente. Es necesario imaginar nuevas reglas para volver a poner al hombre en el centro de la economía.

Pregunta: En términos de producción energética, Francia hace mucho tiempo que apostó por la nuclear, lo que le da hoy un rango particular en su consumo de energía. ¿Dónde están vds. en esta cuestión de la energía nuclear?

Nicolas Hulot. Se nos condena a ir hacia una sociedad de mayor eficacia energética. Es necesario salir de la civilización del gasto. Estamos aún en esta postura en que se piensa que el planeta es un arrendamiento y que tiene una capacidad de regeneración absoluta.
No es soportable ya, ante la escasez energética y ante nuestras obligaciones de reducción de las emisiones de gas de efecto invernadero (GES).
No es sano, en materia energética, poner todos nuestros huevos en la misma cesta. Por lo que se refiere a la electricidad, es cierto que hoy tenemos una sólida dependencia nuclear. Salir de ésto es para mi un objetivo. Pero lo precedo de varias etapas, en particular, hacer brotar un verdadero ramo energético alternativo y no triturar el paisaje como estamos en trance de hacer.

Bruno Rebelle: Estoy bastante de acuerdo con Nicolas Hulot, particularmente sobre la necesidad de tener en primer lugar un debate sobre la combinación energética. En Francia la nuclear es, en efecto, el 80% de la electricidad producida y sólo el 16% del consumo energético. Nadie piensa que saldremos de las nucleares en los próximos dos años. Al contrario, aumentar la capacidad de las nucleares, como hemos hecho decidiendo la construcción de un nuevo reactor en Flamanville, es una enorme imbecilidad porque se sabe muy bien que ello va a aumentar la superproducción y, por lo mismo, animar al sobreconsumo. Hay otra dimensión de esta industria que nos hemos siempre escondido: la relación estructural entre lo nuclear civil y militar. Es preciso tener en cuenta esta dimensión en un momento en que, como ha dicho Nicolas Hulot, la precariedad sobre los recursos, la pauperización global, la tensión sobre el acceso a los recursos estratégicos que son el petróleo, el gas y el agua, hacen que la posesión del arma nuclear suponga un mayor poder para meter la mano sobre esos recursos.

Bernard Devers: Se acusa a menudo a la CGT de defender las nucleares porque generan empleo. No es, de ninguna manera, el caso. En tanto que sindicalista, encuentro que se plantea la cuestión energética sin plantear paralelamente las que conciernen a las necesidades de la población. Se habla de la crisis de la energía, es exacto, pero hay también una crisis financiera que anima la especulación sobre los recursos naturales. No imaginamos que el mundo de las finanzas no se interese por esos desafíos: hace de ellos una mercancía.
Los que tienen el dinero son los que quieren hacer la política ecológica y energética de mañana. ¡Es inadmisible! Hay convergencias y, nosotros los sindicalistas, debemos ocuparnos de estas cuestiones gubernamentales que llevan las ONG y, recíprocamente, pienso que tenemos necesidad de que las asociaciones se interesen por el mundo del trabajo.

Alain Hayot: Hoy la cuestión nuclear no es el centro del problema que concierne al revituallamiento energético, aún menos en un período de transición que nadie es capaz de decir cuanto durará. Es tálmente estúpido decir que saldremos de la nuclear mañana por la mañana: todo el mundo sabe que no podríamos afrontarlo. Hace falta un debate sin tabús en este país. Después, efectivamente, ha de encontrar su lugar en un ramo energético cuyo eje principal es la lucha contra la GES.
Muy honestamente, no puede haber política energética en este país con la privatización de las nucleares y la presencia de grandes grupos industriales privados. La energía es una cosa demasiado seria para que se la dejemos al capital. Es preciso construir en este país un polo público de la energía.

Pregunta: Transportes menos generadores de contaminación, pasando por una refundición del servicio público, hasta la apertura de un debate sobre la nuclear militar y una consideración de lo que está en juego, a nivel norte-sur, que multiplica el desequilibrio de los cambios económicos y sociales: ¿Cuáles son, según vds., las mejores alternativas?

Nicolas Hulot. Se nos coge de improviso porque estuvimos durante años en un sistema donde el hombre estaba al servicio de la economía y no el revés, y en una sociedad que se construyó sobre la expoliación de los bienes comunes.
Eso sigue aún hoy patentemente vivo. ¡Ahora bien, las cosas van a cambiar de voluntad o por la fuerza! He ahí la famosa frase de Gandhi: "El mundo contiene bastante para las necesidades de cada uno, pero no para la codicia de todos". Hoy tenemos una ocasión inesperada de volver a dar sentido al progreso, de precisar de nuevo lo que es esta emancipación del hombre. Es necesario construirlo juntos, con el mundo del trabajo y recurriendo a la ciencia, a la investigación y a la economía.
¡Inventemos juntos un nuevo modelo económico! ¡Porque es más de: "siempre para el más reducido número", el capitalismo está obsoleto hoy! Y éso no puede seguir en un mundo donde todo se sabe y donde todo se ve.

Alain Hayot. He oído decir a Nicolas Hulot, en la Fiesta de L'Humanité, que el capitalismo está anticuado, obsoleto. La vida en sociedad es un "vivir juntos", y ésto requiere una serie de bienes comunes.
El servicio público tiene una historia en este país a la cual estamos ligados, muy obviamente, pero que intentamos una vez más cuestionarnos. El servicio público no ha colmado siempre lo que esperábamos de él. En la actualidad, está en el colmo del poder sarkozista, y el último en la lista está siendo Correos. Es necesario, a mi modo de ver, desestatalizar la idea de servicio público. Este debe ser un asunto ciudadano: los asalariados deben poder decir su palabra sobre la gestión, pero es necesario también que los cargos electos, las asociaciones, así como todos los los que componen el tejido social, puedan expresarse.

Bruno Rebelle. Formo parte de los que piensan que podemos invertir la tendencia. En el sector de los transportes, son necesarias verdaderas políticas públicas de rehabilitación de la red ferroviaria. Nicolas Hulot hablaba de reorganizar la economía: es cierto a nivel nacional, entre otras cosas, favoreciendo los circuitos cortos entre los lugares de producción y consumo.
Eso pide cambiar de mirada y reconsiderar la dimensión internacional de nuestros intercambios. Por otra parte, lo que dije acerca de la nuclear, que me parece ser una energía mortífera, podríamos también decirlo para el petróleo y el gas que son energías que alimentan los conflictos.
Pienso que las energías renovables son soluciones que permitirán más fácilmente favorecer la paz, símplemente porque no podremos controlar el sol o el viento. Ya que, más allá de la crisis ecológica, lo que me da políticamente más miedo, es un desarrollo de los totalitarismos con una bunkérización de grupos de países que protegerán el acceso a sus recursos estratégicos.

Gerard Devers: No estoy seguro de que el sistema capitalista esté tan mal situado para responder a lo que está en juego a niveles medioambientales. Sobre la cuestión de los transportes, por ejemplo, tenemos la capacidad hoy de responder a la vez a una reducción de ahorro de energía y CO2. En el sector naval estamos a favor de una batalla contra el sector industrial de destrucción naval. ¡En vez de fundir los buques y contaminar los fondos de los océanos, recuperemos la chatarra! Por lo que se refiere a la nuclear militar, la CGT se pronunció por un paro global de toda construcción de arma nuclear, incluidos submarinos. Lo repito: ¡tenemos la capacidad de responder a los retos medioambientales de mañana.

Pregunta: Muchos piensan que la demografía es un factor que agrava estas crisis. ¿Es necesario adoptar políticas de natalidad o pasar por la educación? Por otra parte, el carbón tiene delante su Bolsa y el mercado de los derechos a contaminar se dispara. ¿Qué piensan del beneficio que extraen los financieros y los industriales de esta crisis?

Nicolas Hulot. La primera de las libertades es procrear. Si debemos un día obstaculizarlo, eso querrá decir que nuestro sistema definitivamente habrá fallado. Para mi, es una cuestión sobre todo de educación, pero nunca la idea de reproducir un día lo que China hizo será posible. Sería realmente de pesadilla. El problema es sobre todo lo que llamo la civilización del gasto, lo que decía René Dubos: "No es el hombre quien plantea problema, es la masa de cosas inútiles que arrastra detrás él...".

Bruno Rebelle. Por lo que se refiere a los derechos a contaminar, el hecho de decir que pagando se nos autoriza a contaminar..., este sistema no puede ir sino a una única condición: los Estados europeos deben fijar objetivos de reducción extremadamente drásticos. Desgraciadamente, no es lo que pasa.
No creen que sea necesario sin embargo tirar completamente este sistema porque permite por lo menos al mundo industrial comprometerse y hacer esfuerzos significativos.

Bernard Devers. Estoy de acuerdo sobre la idea que el comportamiento individual tiene su lugar, pero eso no bastará. Los grandes protagonistas de la siderurgia en Europa están suministrándose una batalla especulativa encarnizada sobre la tonelada de CO2. Eso vuelve de nuevo una vez más a decir que los que son ricos pueden contaminar más y los que deslocalizan los empleos tienen aún más medios de especular. Es aberrante, y es un sistema perverso que demuestra que permanecemos guiados por una lógica financiera.

Alain Hayot. Por mi parte, pienso que los derechos y cuotas para contaminar son la expresión del cinismo del sistema en el cual vivimos. Estoy completamente de acuerdo por otra parte sobre lo que está en juego, y lo que representa hoy la educación en la transformación de los comportamientos y métodos de vida pero, muy honradamente, encaminarse a desmontar un servicio público de educación nacional para reducirlo a conocimientos mínimos en vez de revolucionar estos últimos, es una situación ubuesca (de Ubú rey, de Eugène Ionesco; en castellano: "esperpéntica"). Es por lo que precisamos inventar juntos otro modelo de desarrollo.

Acta realizada por Juliette Loir. Traducción Carles.


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