La Casa Europa

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Sobre geometría fascista

En la política, como en la semántica, hay antónimos y sinónimos.
Por ejemplo, son sinónimos de guía fascista Hitler, Mussolini, Franco, Petain, Churchil, Hiro Hito, Chang Kai Chek... todos contemporáneos en su labor genocida y plutocrática.
También se pueden considerar sinónimos entre sí, y antónimos de los anteriores, Stalin, Tito, Negrín y Largo Caballero, el General Leclerq, el mariscal Montgomery, Ho Chi Min o Mao Zedong... No se puede concebir Stalin sino como la respuesta adecuada a Hitler, ni la larga marcha sin el Hiro Hito asesino y genocida, aliado al ganster Chang.
Son los opuestos -ying yang- en un espaciotiempo determinado e histórico, real.
Como Allende y Pinochet. Como Arafat y Rabin. Noam Chomsky y Ratzinger. Como la comida macrobiótica zen.
No es el caso de Obama y Mac patata rechoncha. La papa nazi no se opone al Obama aristocrático, son las dos alas del mismo pajarraco o, si se quiere, el pico superior y el inferior del mismo carroñero. Defienden los mismos intereses, pues son los mismos quienes financian sus carreras con fondos multimillonarios, las mismas corporaciones, los mismos apellidos... Democracia al portador, donde sólo en la publicidad de la final de liga se gastan en televisión millones de dólares que, evidentemente, no salen de bolsillos obreros sino de sus esquilmadores.
Son como laboristas a lo Blair y torys a lo Major, poli malo y bueno de una misma política de capitalismo salvaje y estado gangoso (como los argumentos del Solbes) que sólo aplican los controles sobre los salarios y las nóminas o pensiones y no -de una puñetera vez- sobre los beneficios. Que no persiguen el dinero negro sino que se ceban y mantienen de la explotación del "dinero pálido", como se debiera llamar al salario español, que en Europa hace palidecer de vergüenza.
Felipe vs. Aznar; Zapatero vs. Rajoy. Extremos mediocres de una misma mediocridad neofascista, de un mismo estado de excepción, de una misma España de los caciques. A cada cerdo su San Martín. Aún al cerdo cocido se le añade el queso y cuadra calentito. No alimenta, pero quita el hambre. En la tierra del pa amb tomaquet i pernil, pagan siempre los del pan con tomate, aunque sean los del jamón bellotero los que se comen el bocata de la solidaridad, entre duquesas y marquesas, a costa de los que comen pan solo y remojado con tomate transgénico.
Y el fascista Alejo Vidal dice que Cataluña la levantaron los andaluces y los extremeños, cuando los inmigrantes que sobrevivieron a las ametralladoras y paseos fascistas son esquilmados ahora en su nueva tierra para seguir manteniendo a los terratenientes que les robaron la tierra y les asesinaron la familia, con el añadido de valer su voto la décima y aún la catorceava parte del de los caciques, que es lo que, para los señoritos, vale un obrero. Y sus contertulios de la SER callan y tragan, contentos de seguir manteniendo los bolsillos llenos a costa de su simoníaca y sinónima ignorancia consciente.
Deberían hacer como el Phelp-udo americano: gastarse el oro en un psiquiatra, hasta alcanzar aquello que Kung Fu Tsu llamó el camino de en medio y que, desde su mundo virtual, está en la extrema izquierda. Geometría disléxica paranoide para bobos fascistas.


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