La Casa Europa

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¿Huelga general?... ¡Y un zueco!



Muchos piensan que hay que convocar una huelga general indefinida contra las políticas neofascistas de la oligarquía, no ya a nivel nacional o estatal sino europeo. No les faltan razones, si no fuera porque ello es lo que -sin ninguna duda- están deseando y provocando con sus medidas ilegales y rastreras gobiernos del PP, CiU y PSOE, solitos o en alianza.

Gentuza ppra, como el pasmarote Fidalgo, hicieron del "derecho de huelga" una vergüenza similar a la ley electoral española, despojándolo de los derechos reales de los trabajadores y convirtiéndolo en una trampa en la que el trabajador siempre sale perdiendo. Porque el descuento por la huelga -en un mar de sueldos miserables- supone un dolor insoportable e inasumible para las economías de la clase trabajadora.

La primera razón de las corales obreras del s XiX fue la de asegurar una  asistencia médica y ayudas a los enfermos, viudas y huérfanos que dejaba desamparados el capitalismo salvaje y asesino de la industrialización mundial. Y la de los sindicatos, muchas veces también camuflados bajo organizaciones culturales y sociales diversas, como ateneos y sociedades corales, era la de garantizar un fondo para cubrir las necesidades de los trabajadores durante una huelga, las "cajas de resistencia". La Ley fascista de huelga española las prohibe explícitamente.

Así, en estos momentos en que PP-CiU y cía adolecen de pasta y no quieren echar mano a los culpables, los suyos que han expoliado España, sus cajas, sus bancos y sus familias, hacerles una huelga -y a más larga mejor- les supondría un ahorro en nóminas de funcionarios -los otros ni pueden permitírselo hace años- que celebrarían con reuniones, cónclaves y otros festorros cocteleros.

Esta situación ya se dió antes de la legalización de los sindicatos y de que los trabajadores consiguieran derechos comparables a los de la URSS y demás países socialistas. Tras los golpes de estado de la era Reagan-Thatcher y la desaparición del bloque socialista europeo, el escaparate del estado del bienestar ya no es necesario. La penuria de miles de millones y el encarecimiento de todos los medios básicos para la vida y el desarrollo les obliga a aceptar el retorno al esclavismo de forma descarada, sea con la rebaja del salario mínimo, la desaparición de derechos o inventos como los "minijobs", sin duda inspirados en el gran esclavista y mafioso Steve Jobs y sus 1.300.000 esclavos asiáticos.

Y los trabajadores inventaron una simple salida a aquella situación, para parar las máquinas y seguir cobrando: Tirar un zueco en el sitio adecuado para que se fastidiara todo: El sabotaje (del fr. sabot: zueco).

Alguien muy cercano, en su tiempo operador de un IBM 370 ubicado en una gran empresa catalana, me contó que él ya había aprendido, de compañeros más experimentados, que desconectar un cable bajo este o aquel panel podía volver locos a los ingenieros de IBM durante días, lo que permitía "volver a la normalidad" cuando convenía sin que nadie se enterara de qué había pasado.

También la famosa huelga de "brazos caídos" o "a cámara lenta", o la de "celo", aplicando protocolos y normativas a rajatabla.

Cuando la tiranía empresarial y sus cómplices en el poder -un poder alcanzado sin legitimidad democrática y mediante la corrupción y la injusticia- han llegado a premiar al médico que niega la baja al trabajador -si a esa gentuza se la puede llamar médicos y no matasanos- la solidaridad de los sanitarios debe ser ejemplar.

También debería serlo la de esos funcionarios que cobran por frenar a sus compañeros y familias -entre los demás ciudadanos- en sus protestas, desahogando bilis algunos, junto a frustraciones, miedos y cobardías, en la represión de quienes defienden sus mismos derechos sin porra ni armadura. Es hora de que los más fuertes sean también los más valientes y que, unidos en las protestas, nadie tolere que una minoría provocadora -y vendida- infrinja las leyes sagradas de la cooperación y solidaridad obreras, en la vigente lucha por la libertad, la igualdad y la fraternidad de seres y naciones.


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