La Casa Europa

La Casa Europa

"Cuando un período histórico se distingue por su violencia, corresponde siempre a un período de injusticia social".


 Este axioma irrefutable en el estudio de la Historia -"Maestra de la vida" según Cicerón-
me fue enseñado por uno de mis mejores profesores universitarios: Carlos Martínez Shaw. Alguien que aparecía sin apuntes, jamás se sentaba o subía a la "tribuna" y que todo el mundo sabía que era "marxista-leninista" pero que había ganado la oposición con un 10 indiscutible y ahí estaba, abriéndonos los ojos y la mente a una realidad que, hasta pocos meses antes, se nos relataba como un cuento a creer a pie juntillas.


Es evidente que los fascistas del PP (en sus diversas y surrealistas siglas europeas, como demócrata-cristianos, liberales, conservadores, taxidermistas del medievo o directa y claramente nazis y católicos de boquilla, bolsillo y chapa) no han estudiado historia. Ellos usan para esa asignatura prohibida y peligrosa a teólogos tan obesos y acostumbrados a mentir como estrábicos; expolicías que pasan por exterroristas, copian la propaganda nazional y la proclaman de púlpito en púlpito; y a los otros parásitos de las escuelas con crucifijo que educastran a los alumnos sanos y glorifican con excelentes a quienes les tienen detalles para los aniversarios. Resultado: Los alumnos españoles son el hazmerreir de Europa, el Universo y más allá, en conocimientos y en cultura, como sus adultos papás y mamás y el 90% de sus políticos.


Pero eso no quita para que los inútiles demagogos sí tengan a su disposición gentes amorales dispuestas a hacerles bien el trabajo… Aunque siempre será en la medida de lo posible.


Por ello el PP seguírá invirtiendo en "Orden Püblico", gases lacrimógenos, balas de goma y ejércitos salva plantaciones de opio, mientras recorta -aún más en la España en la cola de los necios europeos- en maestros y en educación, aparte de las fábricas privadas de descerebrados e inmorales futuros que gobiernen debidamente a los esclavos que hereden. Para esos está ESADE -de los jesuitas- y el IESE del Opus Dei, a cuyas sectas pertenecen buena parte de ministros y consellers.


Las cárceles ya están llenas, sobrecargadas. Y ya se sabía con lo que se preparaba, por lo que se hicieron otras, como la de Figueras que no se abre porque "no hay dinero" para ello. Los funcionarios de prisiones catalanes ya han tenido sus trifulcas -y gordas- con sus compañeros de Mossos, los cuales se sumaron después de algunas conversaciones con bomberos y los otros compañeros de función pública en la mayor manifestación de funcionarios jamás vista en Cataluña.


Y dicen sus sindicatos que "se acabaron las heroicidades" cotidianas, no a la hora de dejarse la piel -si es necesario- por salvar la de un ciudadano, sino "aquellas heroicidades cotidianas de trabajar con un equipo inútil, estropeado, deficiente, inadecuado…". Lo que llamaríamos una "huelga de celo".


Hoy, en un diario catalán, un magistrado dejaba la reforma laboral que vende el fascismo PP-CiU a la altura del contrato de esclavos, con datos, pelos y señales que ni un galgo ni un podenco podrían pasar por alto.


Pero los inmorales viven encerrados en su huevo mágico, que creen inquebrantable. Se sienten seguros en un estado policial que lleva siglos perfeccionándose en el control y la represión, con una legislación y judicatura franquistas que son un escándalo para el orbe completo, tanto por sus esencias como por la catadura de sus ejecutores: La continuada herencia de una dictadura criminal que roba niños, asesina, reprime penalmente a quien la denuncia o se le enfrenta y esclaviza a su población mientras blinda los privilegios de usurpadores, ineptos, estafadores y ladrones.


El problema para ellos y su seguridad, diría tal vez mi honorable profesor, es Heisenberg. El principio de incertidumbre sumado al caos social y entendido como el factor incontrolable del caos imprevisto, individual, de grupos o de masas. El tipo o la doña que, para lo que le queda de convento, se caga dentro… y lo hace premeditadamente y a gusto.


El otro día la Agencia Sírius publicó una factura de una comida del conseller de Interior, Felip Puig Godes, que se zampó ensalada, lubina (llobarro), cava y café al módico precio de 89'… eurillos de nada, propina aparte, con el sello de la Generalitat que debidamente apoquina lo que consellers y enchufados se zampan, a partir de tarjetas de crédito nominales que les da la Generalitat para gastos…, como a los zagales que no trabajan y viven de la "paga" de sus padres. La respuesta de los lectores es una larga lista de variados improperios y calificaciones que habrían hecho enrojecer hasta al Premio Nobel en tacos y cachondo vividor Don Camilo José.  Y eso tuvo que salir desde bien adentro de algún departamento de la Generalitat, más allá de donde se la haya podido ver aparecer o asomar...


Un tipo ejemplar, el conseller gourmet, que ha pasado toda su vida, como su compa de juerga Mas, haciendo "carrera política", con la cultura de un conejo -no el de Alicia, los de petshop pijos y maleducados- y la prepotencia suficiente como para tener bien colocadas a las dos señoras en la Generalitat sin oposición alguna ni mucho menos méritos, si no se considera tal el soportarle, que sería otro tema de cuestión estética y últimas tendencias.


Él mismo salpicado en escándalos como el del port de Barcelona -con su tráfico de cocaína y sus más altos mandos empapelados, incluidos los policiales- o en las comisiones del 3% que llegaron a ser del 20% según las declaraciones de quienes ya declararon, en procesos cuya lentitud y silencio sugieren grandes alfombras donde la mierda escondida ya no cabe, abulta y apesta hasta más allá de Dinamarca, allá donde la peste de la podredumbre hispana ya alcanzaba durante el Antiguo Régimen y que volvió tarumba a Hamlet.


En Hamlet el único que no muere es el apuntador. En este sainete esperpéntico no hay Shakespeare que se atreva a predecir el siguiente acto, cuando el principio de incertidumbre ha pasado de ser un 10% al 25%, con más de 5 millones largos de parados, 15 millones estadísticos de españoles a 3 por grupo familiar, más que doblando el porcentaje de caos "controlable".

La delincuencia y su violencia ya aumentaron, y las víctimas, y la orquesta irá en crescendo hasta el Maestíssimo o el Allegro molto a tutti pleni. La inseguridad y el miedo de los "poderosos pudientes" ya ha hecho que Mr Zapatero planee construir unas torres de vigilancia en su castillo, gentileza del monarca a quien sirvió. Una cárcel donde quemar karma.


Los tirones de cadenas de oro, los robos callejeros -a 3.000 el gramo y en cada esquina un perista "legal"- no dan abasto, y en Ribes se tiraron sin teléfono -pero pagando igual la factura- horas porque les habían robado kms de cable, lo que es ya más habitual que durante la Guerra, cuando en una noche se llevaron el tendido del tren entre Barcelona y Badalona (11 km).


Querían modelo yanqui y volvemos con ellos -los peterpanes egoístas e inmaduros- al lejano oeste. 



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