La Casa Europa

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“Los muertos no cuentan la historia"

(Benito Mussolini).

Ya quedó claro hace años, para los historiadores, que la II Guerra Mundial comenzó con los planes italogermanos de invasión y dominio de Libia, Sudán y Etiopía (Abisinia), por sus recursos petrolíferos, agrícolas y mineros. Y que sólo fue posible, para Alemania e Italia, lanzarse a aquella aventura criminal, tras la victoria del eje fascista en España, cuyo rey era huésped del italiano .
Porque, sin la estratégica y rica, en productos agrícolas y ganaderos, España, bajo control fascista, Hitler no podría mantener una larga guerra, alimentar a sus tropas y a las naciones sometidas y arrasadas.
Los datos de Hugh Thomas sobre las ventas de alimentos de Franco a Hitler –mientras el hambre asolaba España- las concesiones de los recursos minerales y la producción de hierro y acero en una España destrozada, son asaz elocuentes para quien quiera verlos.

Ya en 1920, los pactos secretos de San Remo y el posterior (1925) de Mosul, repartían entre sociedades de EE.UU. (21,25%), Inglaterra (52'5%) y Francia (21,25%) los yacimientos petrolíferos de Mesopotamia y el Cáucaso, traicionando los acuerdos de guerra entre el rey Faisal de Arabia y el coronel Lawrence, convenientemente asesinado por el MI6. En el Cáucaso, millones de armenios desaparecían en masa en manos turcas ante la pasividad y oídos sordos de los oligarcas y su prensa occidental. Curiosamente Ciano compara a Franco con Mustafá Kemal Ataturk.
Entonces, Inglaterra colocó en Oriente Medio dos dinastías corruptas, la de ibn Sabbá en el recién creado Kuwait y la integrista y wahabí que perdura en Arabia Saudita, en vez del incómodo rey que promovía un panarabismo peligroso para los intereses petrolíferos de las corporaciones anglojudías. Y aún peor, para el proyecto de regalar a los banqueros y petroleros sionistas las codiciadas tierras de Palestina, cerrando el Mediterráneo a los árabes y protegiendo, con un nutrido ejército de mercenarios racistas, antisemitas y sin escrúpulos, su gasolinera de Oriente Medio.

La Conferencia de San Remo fue una conferencia celebrada por los "Aliados" de la Primera Guerra Mundial en mayo de 1920, en la ciudad italiana de San Remo.

En esta conferencia se ratificaron y legalizaron los repartos territoriales previamente acordados entre Francia y el Reino Unido en el anterior Tratado de Versalles firmado en 1919. De esta forma Siria y el Líbano quedaban bajo mandato francés, a la vez que eran separados uno del otro.

Iraq, organizado como una monarquía, con Faysal I como soberano, quedó bajo mandato británico. Palestina, que quedaba desligada de Siria en confirmación a los compromisos acordados en la Declaración Balfour, que había decidido su cesión a los sionistas, pasó a estar bajo mandato británico, al igual que Transjordania, que fue separada artificialmente del resto del territorio unos años después.

La concesión del petróleo en esta región fue cedida a los británicos, que controlaron la Compañía Turca de Petroleo (TPC), con la concesión de derechos en las zonas del vilayato de Mosul. En marzo de 1925, la compañía cambió de nombre y pasó a llamarse Compañía Iraquí de Petroleo (IPC), recibiendo una total y completa concesión por un período de setenta y cinco años.

Edmund de Rothstchild, de la rama francesa de los hijos de Meyer Amscheld, de paseo por Turquía.
Edmond se reunió con Theodor Hertzl para tratar sobre la financiación de la inmigración judía masiva a Palestina, en 1896. Hertzl buscó la ayuda de Rothschild en la financiación de esta inmigración masiva. Rothschild era, con mucho, la fuente más importante de financiación para los acuerdos judíos en Palestina.

Las sucias cuentas del gobierno iraní estuvieron en manos de un ministro de hacienda americano, Morgan Shuster, desde el 13 de junio de 1911 hasta noviembre de 1912, en que los británicos y los zaristas obligaron al shá a despedirle. Y el Irán de los lujuriosos shas, en manos de los monopolistas petrolíferos, los americanos Rockefeller, con su Standard Oil y filiales, y Edmund Rothschild y sus hijos en Europa a través de sus compañías, la holandesa Shell y British Petroleum, en asociación con las plutocracias monárquicas. Ya en 1900 ambos financieros judíos y sionistas monopolizaban el petróleo mundial, cuyo centro de producción más importante estaba –y está- en Bakú, Azerbadjan.
Es éste un democrático país donde, los que votaron por Armenia en Eurovisión –enemigo bélico y fronterizo- han sido procesados por traición.

El 13 de Marzo de 1938, Austria es anexionada sin resistencia por Alemania.
El 21 de Marzo de 1938, Hitler se pasea triunfal por Austria, cuna del nazismo, ante el silencio cómplice de las plutocracias occidentales.

6 de julio de 1938: La Audiencia de París dicta sentencia sobre el oro de la República depositado en el Banco de Francia: 1.259.000.000 de francos son entregados a las fuerzas fascistas “por considerar el Banco de España una sociedad de acciones cuya mayoría de accionistas , así como el consejo administrativo, se hallan en zona rebelde”.

29 y 30 de Septiembre de 1938: Pacto de Munich entre Alemania, Reino Unido, Francia e Italia. Los representantes de Checoslovaquia, en la habitación de al lado, no fueron invitados al reparto de su país entre Alemania y Polonia.



Ante el acuerdo de Munich, que pretendía dividir España, como Checoslovaquia, en dos zonas, la republicana y la fascista, Negrín replicó airado y Franco con evidente disgusto. Por razones bien distintas: por entenderlo una rendición la República; y porque aceptarlo era reconocerse impotente para la victoria definitiva por Franco: los dos dirigentes rechazaron enérgicamente este acuerdo.

Pese a la evidente incompetencia de los nacionales, perfectamente armados con lo mejor de Alemania e Italia, hegemónicos ya en el mar (la flota italiana era la mejor del mundo entonces, superior a la británica especialmente en submarinos), y en el aire con los Messchersmitt Do-17 de la Legión Cóndor alemana o los bombarderos Savoia sm-79 y los cazas Fiat g-50 italianos, tanto el Duce como Hitler sabían que era cuestión de tiempo la inevitable caída de la República, abandonada por las dictaduras oligárquicas que se repartían Europa.
La promesa de José Díaz renunciando a la posición dominante en el ejército de los comunistas y prometiendo una república parlamentaria multipartidista, no sirvió para convencer a Churchill, que prefería, como el nazi duque de Windsor y su sucesora, a Franco antes que a los comunistas.

“La batalla del Ebro permanece detenida porque el general Franco y el Dr. Negrín están pendientes de Europa y de lo que Europa va a decidir en Munich”. Hª de la Guerra Civil. Codex.

La Vanguardia, controlada por el socialista Indalecio Prieto, 1 de octubre de 1938.

Discurso de Juan Negrín López, 1 de Enero de 1939: Exacta previsión de la guerra mundial y de la política seguida por el eje imperialista hasta ahora, con una claridad meridiana, del Presidente de la República Española, a pocos dias de la derrota final en manos del fascismo internacional y la monarquía española.


Como se puede ver, Juan Negrín, ahora hará 70 años, ya entendió el concepto de guerra preventiva y "revolución de colores" que el imperialismo fascista aplica aún con todos los medios a su alcance.

Diario del Conde Ciano, 26 de enero de 1939
La victoria en España lleva el nombre de Mussolini, que ha dirigido la operación con valor, seguridad y firmeza, hasta cuando los que hoy aplauden estaban en gran parte en contra suya”.

Diario del Conde Ciano, 21 de febrero de 1939
Franco ha decidido, y lo ha comunicado a nuestros embajadores, que se adhiere al pacto Antikomintern, pero deseando mantener secreta su decisión hasta el momento de la victoria”.
“Las tropas legionarias han desfilado por Barcelona en gran forma y con cálida aprobación popular”.

Memorias de Ramón Serrano Suñer, falangista y ministro de exteriores de Franco.

Ciano, 22 de febrero de 1939
El Duce está muy contento por la decisión de Franco de adherirse al Antikomintern. El acontecimiento es de una importancia fundamental e influirá en el futuro de todos los asuntos europeos. .. Los desvergonzados que tanto han tenido que decir sobre nuestra intervención en España, comprenderán, tal vez algún día, que en el Ebro, en Barcelona y en Málaga se han constituido las verdaderas bases del imperio mediterráneo de Roma”.

“Llega Gámbara. Informa de la buena situación en los asuntos de España. O Madrid cae automáticamente en breve o, a últimos de marzo, cinco columnas darán el golpe que señalará el fin de la España roja. La situación en Cataluña es buena. Franco la mejora con una cuidada y severa limpieza. También han sido detenidos muchos italianos, anarquistas y comunistas: se lo digo al Duce que me ordena que los haga fusilar a todos, y añade: “Los muertos no cuentan la historia”.

15 de marzo de 1939: Las tropas alemanas entran en Praga.


Ciano, 15 de Marzo:
“Despues de una entrevista Hitler, Macha, Chwalkosny, las tropas alemanas comienzan la ocupación de Bohemia. El hecho es grave, tanto más cuanto que Hitler había asegurado no querer anexionarse a un solo checo... ¿Qué peso se podrá dar en el futuro a las demás declaraciones y promesas que nos interesan más de cerca? Hay que dar una compensación al pueblo italiano: Albania”.

Ciano, 28 de marzo de 1939
Cae Madrid y, con la capital, todas las restantes ciudades de la España roja. La guerra ha terminado. Es una nueva y formidable victoria del fascismo; acaso, hasta ahora (tras las anexiones de Austria y Checoslovaquia) la más grande”.

Ciano, 29 de marzo 1939:
“Dos conversaciones con el Duce para tomar decisiones sobre Albania. El ejército, la marina y la aviación, siguen con sus preparativos. El sábado estarán dispuestos. Jacomoni, entretanto, debe ejercer una presión diplomática sobre el Rey (de Albania), y señalar sus efectos. En un momento determinado, si no ha cedido antes, enviar los barcos a aguas territoriales albanesas y presentar un ultimátum: firmar un pacto, o cargar con la responsabilidad de la negativa. Si insiste en la negativa, hacer sublevar los bandos, publicar las conocidas declaraciones y desembarcar. Una vez ocupada Tirana, reunir allí a los jefes albaneses en una especie de constituyentes, que presidiría yo (Ciano), y ofrecer la corona de Albania al rey de Italia. Nadie reaccionará. Ni Yugoslavia, demasiado preocupada por los sucesos croatas”.

Ciano, 30 de marzo de 1939:
“Recibo a Bombelles. Trae graves noticias de Croacia. El proceso de secesión se desarrolla con el ritmo acelerado de una avalancha. Los móviles de su visita, contactar con Palevich ... y obtener un subsidio para desarrollar una acción de propaganda a favor de Italia entre las masas croatas”.
“La tensión entre Alemania y Polonia, que había sido inquietante en los últimos dias, parece disminuir un poco... Polonia goza de muchas simpatías y, además, los alemanes no deben exagerar. Es ya difícil encontrar a alguien que se fie de su palabra. Esto sería del todo imposible si llegasen a quebrantar los tantas veces reafirmados pactos de colaboración con Polonia”.
“Conversación con Shiratori y Oshima (Japón), que anuncia la presentación próxima de proposiciones de alianza para el 2 de abril”.

Extracto de "El saqueo imperialista de Iraq tiene una larga historia", por Sam Manuel

Desde la caída del Imperio Otomano a inicios del siglo XX, la lucha por el control de Iraq ha sido un aspecto central de la pugna entre las potencias imperialistas para dominar las vastas reservas de petróleo de Medio Oriente. Los gobernantes de Londres, en particular, codiciaban tanto las riquezas petroleras como el papel marítimo de la región del Golfo Arábigo-Pérsico, ubicada estratégicamente entre las “joyas de la corona” británica: India y las colonias de Africa del Norte.

En los años anteriores a la Primera Guerra Mundial, compañías alemanas construyeron líneas férreas desde el suroeste de Turquía hasta Basora, en el sur de Mesopotamia, según se denominaba Iraq en esa época. El gobierno británico, entonces la potencia imperialista dominante, temía que dicha presencia de su rival alemán amenazara sus rutas comerciales a la India y a la región mas amplia así como sus crecientes intereses petroleros.

Londres buscó controlar los recién descubiertos campos petrolíferos en el Imperio Otomano y entabló contratos exclusivos por el petróleo con las autoridades locales. En 1913, por ejemplo, el gobierno británico obtuvo un acuerdo con Kuwait, recibiendo la promesa de que Kuwait firmaría contratos petroleros únicamente con los países designados por Inglaterra.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, tropas británicas desembarcaron en el canal Shatt al-Arab y avanzaron contra las tropas turcas en Basora.
A principios de 1918, Londres ya había extendido su imperio sobre toda Mesopotamia menos una pequeña franja. Londres sacó ventaja sobre sus rivales imperialistas en la guerra al prometerles independencia a los movimientos nacionalistas árabes cuando acabase la guerra, a cambio de apoyar a Gran Bretaña contra Berlín, aliado del Imperio Otomano.
Tres importantes sociedades anticoloniales se habían formado en Iraq: la Liga del Despertar Islámico, la Liga Nacional Musulmana y los Guardianes de la Independencia.

Sin embargo, en la conferencia de «paz» celebrada en Versalles en 1919, donde Washington, Londres, París y Roma impusieron condiciones a sus derrotados rivales en Berlín y crearon la Liga de Naciones para legitimar su dominio, Mesopotamia fue declarada un protectorado del Reino Unido.

A pesar de las promesas de independencia, Londres ya había firmado un pacto secreto con París -el acuerdo Sykes-Picot- en contubernio con Rusia zarista para repartirse el Imperio Otomano. El acuerdo otorgó el sur de Mesopotamia -hoy Iraq- a Londres y entregó Siria a Francia. Este pacto quedó expuesto cuando los trabajadores y campesinos llegaron al poder en la Revolución Rusa y el gobierno bolchevique publicó el contenido de éste y otros tratados secretos.

En julio de 1920 estalló una rebelión popular en Iraq, poniendo en tela de juicio el futuro de la ocupación extranjera. La Real Fuerza Aérea Británica suprimió la rebelión con un masivo bombardeo aéreo, incluso usando gas venenoso. Al responder a una propuesta de usar armas químicas de manera “experimental” sobre los árabes recalcitrantes, Winston Churchill, entonces secretario de estado para asuntos bélicos, afirmó, “Estoy firmemente a favor de usar gas venenoso contra tribus incivilizadas”.

Ante la rebelión de 1920 y con la esperanza de solapar su dominio sobre Iraq, los imperialistas británicos reemplazaron su régimen militar en Bagdad con un gobierno árabe provisional, subordinado a un alto comisionado británico. En la Conferencia de El Cairo de 1921, Londres impuso a Faisal ibn Hussain como primer rey de Iraq.

Protectorado británico

En 1922, Londres impuso el Tratado Anglo-Iraquí, con un plazo de 20 años, que le ordenaba al rey “tomar en cuenta los consejos británicos” en todo lo concerniente a los intereses británicos y la política económica en tanto que Iraq permaneciera endeudado con Londres. Funcionarios británicos serían nombrados en 18 departamentos para actuar como asesores e inspectores. Asegurando su condición permanente de deudor, el tratado estipulaba que Iraq pagara la mitad de los gastos de los funcionarios británicos residentes, entre otros gastos. Londres acordó brindar diversos tipos de “asistencia” y propuso a Iraq como miembro de la Liga de Naciones «en la mayor brevedad posible”.

Los intereses británicos en el nuevo protectorado árabe se centraban principalmente en Mosul (Kurdistán iraquí), antigua provincia del Imperio Otomano y rica zona petrolífera. Antes de la caída del Imperio Otomano la Turkish Petroleum Compañy, compañía petrolera bajo el control británico, había mantenido derechos concesionarios en Mosul. Londres rechazó la insistencia del gobierno iraquí en tener un 20 por ciento de los activos de la compañía según se había establecido en el acuerdo con Turquía bajo el Imperio Otomano.

Temerosos de que sin el apoyo británico la Liga de Naciones devolviera Mosul a Ankara, la monarquía se sometió a las exigencias de los amos coloniales británicos. El acuerdo final no contenía ninguna de las demandas iraquíes y garantizaba a la Turkish Petroleum Compañy, ahora denominada Iraq Petroleum Company, una concesión por 75 años.

Mosul está en la región kurda del norte de Iraq. Al final de la Primera Guerra Mundial , tanto Londres como París prometieron a los kurdos que, a cambio de su apoyo contra Berlín, se le exigiría al sultán otomano concederle la autonomía a Kurdistán. Pero el Tratado Anglo-Iraquí fue descartado cuando el joven nacionalista turco Mustafá Kemal, conocido como Atatürk, restableció el control sobre las zonas kurdas en el este de Turquía.

Kurdistán comprende, además del norte de Iraq, partes de Turquía, del norte de Irán, del noreste de Siria y una pequeña zona de Armenia. Hoy día la lucha independentista kurda en Iraq y en la región más amplia sigue siendo una cuestión política fundamental.

El 30 de junio de 1930 se firmó un nuevo Tratado Anglo-Iraquí. Este le garantizaba a Londres el uso de las bases aéreas cerca de Basora y en Al Habbaniyah, incluyendo el derecho de desplazar sus tropas a través del país. El tratado, con plazo de 25 años, entró en vigor con el ingreso de Iraq a la Liga de Naciones en 1932.

Ese Tratado entró en vigor desde el momento en que Iraq fue admitido en la Liga de Naciones y tenía una duración de 25 años a partir de 1932. Con eso el gobierno Inglés se aseguraba el control militar de Iraq.
Como estaba oleado y sacramentado por la Liga de Naciones, la enmienda unilateral hecha por Iraq, para limitar la presencia militar inglesa, era considerada una ruptura del tratado por parte de Iraq. Por esa razón hubo un estado de guerra no declarada, aunque los ingleses llamaron "rebeldes" al ejército y gobierno de-facto iraquí que dio el golpe de estado, deslegitimando así el alzamiento árabe en toda la región, cuyo único fin era lograr la independencia.

El Tratado Anglo-Iraquí daba a Inglaterra el derecho a mantener bases militares, las principales en Habbaniya, cerca de Bagdad, y Shaiba, cerca de Basora.
Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, el Rey Ghazi sufrió un accidente automovilístico mientras conducía su automóvil deportivo, lo que le causó la muerte. (También T.H. Lawrence fue muerto en otro "accidente" cuando iba "a pegarle un tiro", según sus promesas, al rey de Inglaterra, papá de el duque de Windsor que abdicó por nazi).

Le sucedió en el trono su hijo, Faysalu Bni Ghâzî el-Hâshim, con el nombre de Faisal II, quien contaba con sólo 3 años de edad, por lo que fue establecida una Regencia hasta que el infante cumpliera la mayoría de edad. El Regente designado fue el sobrino del Rey Faisal I, el Mariscal Abdul al-Illah, quien gobernó hasta 1941. Durante esos años, el jefe militar británico era el Vicemariscal del Aire Harry George Smart.


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