La Casa Europa

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Pilar Primo, Hitler y Franco: la virgen y los castrados

Que el fascismo es una enfermedad mental originada por la ignorancia, la mezquindad, el egoismo y el racismo, entre otras deficiencias, es algo corroborable con la simple visión de aquellos militares de trajes ajustados, tan alemanes, tan italianos, tan amanerados, tan ridículos ellos... y sus actos.
Lo que no es tan conocido es que Woody Allen no hacía coña cuando afirmaba que "Ike" Eisenhower jodía al país porque no jodía con la señora.
Tras el machismo y el fascismo, su corpus teórico-político, encontramos la impotencia, física y/o psicológica, de individuos discapacitados, amorales y misántropos, incapaces de empatía social o de simple amor humano, sólo sensibles a su ombligo y sus apetitos: "sus necesidades".
Buena prueba de todo ello es el ejemplo de sus "líderes". Si tan fieles seguidores lo fueran de verdad, en lo cierto y biográfico, habrían descubierto lo que está ahí escrito y no deja lugar a dudas: Hitler y Franco eran sexualmente inútiles, castrados por sendas heridas durante la primera guerra el Adolfito y durante la de África el enano.
I castrati primo l'opera!

El resoluto Frasquillo decidió casar a la virgen Pilar Primo de Rivera -pila bautismal de aquella Sección Femenina que enseñaba a hacer potajes y zurcidos a las damiselas ibéricas si querían casarse, respirar o ir a Andorra- con Adolfito Hitler, en 1941.
El objetivo de Franco era sostenerse en estas alianzas dictatoriales para eludir la restauración monárquica de quien le había pagado la guerra y, como le aconsejaba la Collares, fundar su propia dinastía.
Realmente ¿hay alguien que pueda creer que Ernesto Giménez, por su cuenta y riesgo y sin las órdenes del tirano, habría maquinado la alcahuetería Celestina?

Algún inocent@ dudará pensando: ¿Y sus hijas? Y responde don José Luis de Villalonga: No eran suyas, sino de su hermano, el republicano, aviador y masón Ramón, eliminado por incordio en un vuelo a Baleares. Franco no tenía testículos, aunque sí hubo testigos de su gloriosa pérdida, cuando fué gravemente herido en el "bajo vientre".
- "Este ya sólo deseará en vano la mujer de su prójimo".
- "Y a la suya, si la tiene".
Fue el comentario de los médicos que le atendieron, vaticinando, sin saberlo, la violación de un país entero por un tarado impotente y sus compadres de horda.

Pero no sabía Franco que su paredro germano lo era en lo asexual también y que, como reconoció la llorona Magda Goebbels -que acabaría con su marido y los niños autoenvenenados y después quemados en el bunker de Berlín-, la boda sería posible..."si Hitler no tuviera un balazo en un genital, de la primera guerra... que le ha invalidado para siempre... ¡No habría continuidad de la estirpe" Hitler-Primo de Rivera: ¿Se imaginan qué horror?

La hermana de José Antonio el falanjeta, e hija del dictador Miguelito el del burdel, se quedó virgen, compuesta y sin novio.
Franco, tras la intentona del pseudonieto-yerno Alfonso de Borbón, maquinada entre mus y bambalinas pero decapitado por creerse futuro rey, el muy imbécil, tuvo que resignarse a ser el figurón de los Borbones, el lacayo que hizo el trabajo sucio, el simple asesino descerebrado y dictador bananero, para los restos.

Hitler, haciendo ostentación de su manifiesta cobardía, eludió tomarse el veneno cuando tocaban fagina. Tuvo que ser Eva Braun, el "piadoso enmascaramiento para la galería", quien decidiera casarse en el último momento, pegarle un tiro en la boca (¡qué gustazo!) y suicidarse después con la pastillita, como Göering y unos cuantos más que odiaban el balanceo de la soga.

Ahí están las pruebas:


De El Sable del Caudillo, José Luis de Villalonga.

Todo Franco, de Joaquín Bardavío y Justino Sinova
Ed. Plaza y Janés, Barcelona, 2000.



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