La Casa Europa

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Líbia: ¿Despertar islámico, revolución u ofensiva colonial?: Cuestión de titulares…


Resulta aparentemente contradictorio el que los mortales enemigos Obama y Ahmadineyad, a través de sus medios propagandísticos (PressTV los iraníes y casi todos los demás el amo de la OTAN), celebren y alienten una revuelta muy poco pacífica que disuelva en el caos al régimen laico y tribal de Gadaffi, como ya se celebró conjuntamente la caída del más laico de Oriente Medio, el del asesinado democráticamente por una horda de asesinos, mercenarios, banqueros y empresarios. Mil años después de la primera cruzada, los mismos embusteros y las mismas dinastías supervivientes de genocidas, recuperan el guión ante el pasmo de quienes recuerdan la historia y los ciclos inevitables del capitalismo y sus múltiples caretas.

Un modelo criminal y mafioso -el clientelismo de la Roma imperial- que ostenta la hegemonía económica ante naciones, pueblos y estados, que gobierna desde los despachos corruptos de personajes grotescos, incompetentes e inmorales, que pasan, pese a sus manifiesta necedad y la evidencia de sus errores, por maestros de una caterva de chupópteros y necios: el fascismo.

Y en su osadía llegan a llamarse socialistas y a mantenerse en el poder merced a las prebendas repartidas, creando un cuerpo de votantes ligados a su salario de funcionarios a dedo -Andalucía, 28%; Extremadura, 32%-. Y dando créditos impagables a cambio de fervores eternos, hasta hundirlas cada uno de sus mangantes -iglesia de pederastas incluida en la modélica y desfalcada CajaSur de la clerigalla nazarena y rocijera- a costa de dejar en la calle hipotecados, trabajadores y gente honrada hasta un número de 5.000.000 que ya citan gente seria.

O si van a los madriles y a la Valencia fallera de los horteras Camps, Rita y el lotero con pinta de vendedor de la ONCE -y con estatua de Picachu Digimón en aeropuerto de Castellón pagada con dinero público-, verán Calatravas que no se alzaron pero se pagaron como oro, Tierras Míticas a base de paella y paél pero sin arroz para la mayoría, y un país de petardos gobernado por cretinos ignorantes cuya portavoz no sabe ni en que idioma ladra.

Y dicen los iraníes que hay en el mundo musulmán -que no árabe- un "despertar islámico", mientras el premio dinamita de Afganistán, y sus candoros@s soci@s de la internacional nacionalcatólica lo califican de "explosión democrática", también fallera, con mucho humo y poca buena salsa cubana, democrática y socialista.

Quitar a un cerdo para poner a otro. Un nuevo títere de las corporaciones que fijan los precios de la bolsa, las materias primas robadas a sus pueblos y los gobiernos que les mantienen bajo la bota militar que la OTAN financió, financia y financiará.

Los que financian al mini Bonaparte húngaro que deambula por el Elíseo entre ministr@s -cuando no están de juerga entre tiran@s ahora mal vistos- que han de dimitir cada seis meses por una u otra estupidez, y a la Merkel y sus ministros barones fundamentalistas cristianos y antisemitas, tramposos hasta en los títulos de doctor, aunque no en los aristocráticos que son los que cuentan. Y si no que se lo pregunten al barón Cameron de la isla del buco, a la baronesa Ashton del nuevo imperio anglogermánico y al resto del Club Bilderberg que manda las fuerzas armadas imperiales y esconde sus apellidos tras la cantinela estúpida de "los mercados" que sus mercenarios locutores se encargan de difundir: Son los gases lacrimógenos cerebrales que impiden entender a cualquiera que quien le está jodiendo no es más que el cabrón a quien viene manteniendo para que le joda más, mejor y por más tiempo.

Claro que allí, al menos, los embusteros dimite. Aquí, en la Catalunya de los amigot@s de Mas y Durán, la democratacristiana y ejemplar vicepresidenta es una embustera, falsificadora de curriculums e impresentable como el famoso Roldán, que también mintió en su palmarés hecho a medida por los publicistas de Fundació Catalunya Oberta, el paraiso sin fondo y personal de las cuentas de Duran Lleida, el omnipresente y omnicobrante que ha sobrevivido a Pujol y toda su corte de monaguillos.

En la Txéquia independiente, sin Rubalcaba claro, donde hasta el LSD es libre, se puede fumar marihuana, opio y heroína pero no ser comunista; como tampoco en la Polonia de los teletubis fascistas que estrellan aviones por hacerse una foto.

Y los que ponen marionetas fascistas en una ONU o un TPI de La Haya que ignora sus propios informes sobre Kosovo, donde se implica a Francia, al Reino Unido a la fuerza o al latifundio del Ku-Klux-Klan en la organización de un ejército de asesinos, traficantes de órganos, de drogas y la independencia de un casino mafioso en centro Europa por parte de su primer ministro y el partido entero, se prestan a investigar los "crímenes" de Gaddafi y a intervenir con misiles humanitarios, dando por supuesto que esos que disparan contra las tropas libias con cohetitos, cañones y ametralladoras son una panda de demócratas cabreaos... o una boda.

Mientras, allá donde aparentemente empezó todo, donde se inmolaron ardiendo gentes deseesperadas, y donde nos vendieron la moto de los cambios democráticos, siguen mandando los mismos militares, los mismos monarcas y la misma corporación de mafiosos que antes, a sueldo de las mismas corporaciones. Y dicen que habrán elecciones, como las de España, donde las 17 taifas están organizadas con leyes electorales que impiden -a no ser que la iluminación búdica despierte de su estupidez una población analfabeta y políticamente imbécil- que, con todo el dinero en sus bolsillos, los latifundistas pierdan la timba jamás.

Latifundistas y caciques, viejas familias de ladrones con gran colección de chaquetas y escudos en las cómodas, muy cómodas poltronas hereditarias, que ahora privatizarán lo que restaba de lo público entre sus amigos, en la Cataluña de los nacionalcatólicos monserratinos, como en la de los descaradamente fascistas de la falla Rita, la Desesperá.

Las cartas marcadas, el juego trilero y la justicia no ciega, sino vendida o borracha de egolatría, sumada a cinco millones de parados más sus descendientes y ascendientes, es un polvorín que viene explotando -como pequeñas erupciones- por todas partes: Robos, asaltos, atracos o, como ayer en La Verneda de Barcelona, la venganza de un vecino que se va, pero hace explotar la vivienda y con ganas de volar el edificio entero…

Las cárceles no las llenó más Franco que su heredero. Ni, a este paso, los cementerios.

Los musulmanes gritan que Alá es grande en la plaza. Los católicos rezan a la quinielas y, como Fabra, esperan el milagro de la lotería para ser como los que les gobiernan: ¡Gentuza!



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