La Casa Europa

La Casa Europa

El por qué Samuel Goldman gobierna Europa y para quien


La crisis es muy fácil de entender: Quien gobierna Europa es el Partido Popular europeo, es decir, el capital blanco y negro, los bancos públicos y los paraísos de piratas, encabezado por Merkel, Sarkozy y Cameron, Berlusconi -ahora Monti, un asalariado de Goldman Sachs-, Papademos (otro de Goldman ...), el BCE (más Goldman ...) y el FMI (Sarkozy )....


Goldman originó la crisis de las subprime, apostando contra el mismo producto que vendía -a través de todos los otros bancos- como fondos de inversión seguros, ocultando los riesgos a los pequeños ahorradores y arruinándolos, mientras sus amigos del club se enriquecían a costa de los de abajo de la pirámide fraudulenta.


Aquí crearon la burbuja el PP-PSOE-CiU-PNV, 'derecha en general al servicio del capital', especulando con los créditos de cajas y bancos y el precio de la vivienda hasta que -pinchada la burbuja grande de Goldman en Lehman Brothers- las bolsas cayeron implacablemente hasta ahora: unos venden con pérdidas por no perder más y otros compran barato. Un 75% o más ha perdido la bolsa hispana en 3 años. Todos los ahorros de toda una vida o de generaciones de mucha gente reducidos a calderilla y papel mojado.


Samuel Goldman se inventó los seguros swap o CDS, cuando los gobiernos de derechas del PP siguieron las voces de los dueños del FMI -ellos mismos- y aplicaron los recortes neoliberales en vez de perseguir a los defraudadores y los paraísos y recuperar lo robado. Mientras, con dinero y deuda pública llenan los agujeros de lo que los fascistas (banqueros) europeos y monarquías especuladoras (los mercados) han llevado a sus cuevas de Alí Babá, casi todas con nacionalidad europea, sea inglesa -la que más tiene-, holandesa, francesa, alemana o la catalana Andorra y el peñón de Gibraltar andalusí.


En tanto la mayoría en Bruselas sea  del PP -es decir, el capital especulativo- y la gente no vote, ni aquí ni allá, contra ellos, estaremos bien jodidos y estrangulados, en manos de los Bilderberg, el círculo ecuestre de la banca -sionista, sunní o nazicatólica- y sus monarquías plutocráticas: los capitalistas de toda la vida.



Mario Monti, el nombrado por los oligarcas a dedo y sin elecciones amo de Italia y todas sus mafias, hoy se ha nombrado primer ministro y ministro de Economía, junto a un gabinete de "tecnócratas", que es como se llama a los lacayos del capital sin escrúpulos: En la web de la Trilateral del imperio sionista Rockefeller -banca JP Morgan Chase a parte de las petroleras, navieras, farmacéuticas, armamentísticas...-  luce descaradamente como el Capo para Europa de la organización de banqueros y plutócratas monárquicos del Bilderberg que gobierna el mundo desde los puestos clave: FMI, BCE, ONU, Bancos centrales y gobiernos de Grecia, Italia, España, Alemania, Suiza, Hungría, Austria, Polonia...


El 'profesor' Mario Monti es director europeo de la Comisión Trilateral, un lobby de orientación neoliberal fundado en 1973 por David Rockefeller, junto con los Rothschild en Europa, los mayores financiadores de Israel y el sionismo desde sus orígenes a mediados del XIX.


También es miembro de la directiva del Grupo Bilderberg, y Monti es también -le sobra tiempo- asesor de The Coca-Cola Company y de Goldman Sachs...


Pero dicen sus "biografías" que no tiene afiliación política, por eso le nombró comisario en Europa Berlusconi y trabaja para el neoliberalismo, el viejo fascismo capitalista e imperial... ¡Manda huebos... (huebos: necesidad) dicen! 


Los padrinos de Mario Monti van desde la Trilateral de Rockefeller, Rothschild, Beatrix d'Orange, Elisabeth de Windsor, Juan Carlos de Borbón por no ir más lejos..., hasta la presidencia del think-tank Bruegel, los grandes asesores de sus altezas que nos vaticinan el futuro:


Sin ir más lejos hoy se han perdido la profecía que se daba ahí: 



El despertar de los Demonios: La crisis del euro. ¿Cómo salir?
Debate el 15 de noviembre de 2011 a las 24:45
Ubicación: Bruegel


"El centro de este debate será el último libro de Jean Pisani-Ferry", un miembro muy activo del grupo de presión neoliberal que, extrañamente para tratarse de sesudos economistas, se titula:  "El despertar de los Demonios: La crisis del euro, ¿cómo salimos?.  El autor abrirá la discusión, comentada por André Sapir y Pierre Defraigne", ambos miembros del mismo club Bruegel, a sueldo del Bilderberg y la Trilateral.


Y sigue, en un lenguaje económicamente "científico": "Se creía a los demonios exorcizados: gracias a la crisis financiera de 2008, los Estados han tomado la delantera en los mercados financieros, con y para el euro, los europeos habían enterrado el egoísmo nacional, frente a los peores impactos, las políticas reunían los requerimientos económicos y sabían a prevenir la depresión. Pero la tormenta que sacudió a la zona del euro durante los últimos dos años muestra que sólo estaba en somnolencia".


"Los ciudadanos preguntan" (la oligarquía supermillonaria sabe mucho de lo que dicen los ciudadanos, de hecho dicta las noticias en los telediarios y las encuestas antes de que salgan los datos): "¿Podemos salir de esta tormenta? ¿Algunos países van a abandonar el euro? ¿A qué precio? Esta moneda ¿es el sepulturero de Europa o el acelerador de su transformación? ¿Los Estados van a perder su autonomía fiscal? ¿Alemania va  a hacerse cargo de ella?



http://www.bruegel.org/events/event-detail/event/270-le-reveil-des-demons-la-crise-de-leuro-comment-nous-en-sortir/

http://www.bruegel.org/
http://www.trilateral.org/


Y si lo quieren ver con perspectiva marxista histórica, para que no les digan aquello de que nadie la vió venir mientras los comunistas de toda Europa se desgañitaban avisando a quien quisiera escuchar ya cuando Aznar "liberalizó" el suelo con su amigo Rato:


http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4558
"En calidad de periodista de la New York Tribune, uno de los diarios con mayor difusión de su tiempo, Marx observó los acontecimientos político-institucionales que llevaron en la Inglaterra de 1852 al nacimiento de uno de los primeros casos de “gobierno técnico” de la historia: el gabinete Aberdeen (diciembre de 1852/enero de 1855).


El análisis de Marx resulta notabilísimo en punto a sagacidad y sarcasmo. Mientras el Times celebraba el acontecimiento como signo del ingreso “en el milenio político, en una época en la que el espíritu de partido está destinado a desaparecer y en la que solamente el genio, la experiencia, la laboriosidad y el patriotismo darán derecho al acceso a los cargos públicos”, y pedía para ese gobierno el apoyo de los “hombres de todas las tendencias”, porque “sus principios exigen el consenso y el apoyo universales”; mientras eso decían los editorialistas del diario londinense, Marx ridiculizaba la situación inglesa en el artículo “Un gobierno decrépito. Perspectivas del gabinete de coalición”, publicado en enero de 1853. 


Lo que el Times consideraba tan moderno y bien atado, lo presentó Marx como una farsa. Cuando la prensa de Londres anunció “un ministerio compuesto de hombres nuevos”, Marx declaró que “el mundo quedará un tanto estupefacto al enterarse de que la nueva era de la historia está a punto de ser inaugurada nada menos que por gastados y decrépitos octogenarios (…), burócratas que han venido participando en casi todos los gobiernos habidos y por haber desde fines del siglo pasado, asiduos de gabinete doblemente muertos, por edad y por usura, y sólo con artificio mantenidos con vida”.


Aparte del juicio personal, estaba, claro es, el juicio, más importante, sobre la política. Se pregunta Marx: “cuando nos promete la desaparición total de las luchas entre los partidos, incluso la desaparición de los partidos mismos, ¿qué quiere decir el Times?”. El interrogante es, desgraciadamente, de estricta actualidad en un mundo, como el nuestro, en que el dominio del capital sobre el trabajo ha vuelto a hacerse tan salvaje como lo era a mediados del siglo XIX.


La separación entre lo “económico” y lo “político”, que diferencia al capitalismo de modos de producir que lo precedieron, ha llegado hoy a su cumbre. La economía no sólo domina a la política, fijándole agenda y decisiones, sino que le ha arrebatado sus competencias y la ha privado del control democrático, y a punto tal, que un cambio de gobierno no altera ya las directrices de la política económica y social.


En los últimos 30 años, inexorablemente, se ha procedido a transferir el poder de decisión, de la esfera política a la económica; a transformar posibles decisiones políticas en incontestables imperativos económicos que, bajo la máscara ideológica de la apoliticidad, disimulan, al contrario, un injerto netamente político y de contenido absolutamente reaccionario. La redislocación de una parte de la esfera política en la economía, como ámbito separable e inalterable, el paso del poder de los parlamentos (ya suficientemente vaciados de valor representativo por los sistemas electorales mayoritarios y por la revisión autoritaria de la relación entre poder ejecutivo y poder legislativo) a los mercados y a sus instituciones y oligarquías constituye en nuestra época el mayor y más grave obstáculo atravesado en el camino de la democracia. 


Las calificaciones de Standard & Poor’s o las señas procedentes de Wall Street –esos enormes fetiches de la sociedad contemporánea— valen harto más que la voluntad popular. En el mejor de los casos, el poder político puede intervenir en la economía (las clases dominantes lo necesitan, incluso, para mitigar las destrucciones generadas por la anarquía del capitalismo y la violencia de sus crisis), pero sin que sea posible discutir las reglas de esa intervención, ni menos las opciones de fondo.


Ejemplo deslumbrante de cuanto llevamos dicho son los sucesos de estos días en Grecia y en Italia. Tras la impostura de la noción de un “gobierno técnico” –o, como se decía en tiempos de Marx, del “gobierno de todos los talentos”— se oculta la suspensión de la política (referéndum y elecciones están excluidos), que debe ceder en todo a la economía. En el artículo “Operaciones de gobierno” (abril de 1853), Marx afirmó que “acaso lo mejor que pueda decirse del gobierno de coalición (‘técnico’) es que representa la impotencia del poder (político) en un momento de transición”. Los gobiernos no discuten ya sobre las directrices económicas hacederas, sino que son las directrices económicas las parteras de los gobiernos.


En el caso de Italia, la lista de sus puntos programáticos se puso negro sobre blanco en una carta (¡que, encima, tenía que haber sido secreta!) dirigida por el Banco central Europeo al gobierno Berlusconi. Para “recuperar la confianza” de los mercados, es necesario avanzar expeditamente por la vía de las “reformas estructurales” –expresión que ha llegado a ser sinónimo de estrago social—, es decir: reducción de salarios, revisión de los derechos laborales en materia de contratación y despido, aumento de la edad de jubilación y, en fin, privatizaciones a gran escala. Los nuevos “gobiernos técnicos”, encabezados por hombres crecidos bajo el techo de algunas de las principales instituciones responsables de la crisis (véase, hoy, el currículum de Papademos; mañana o pasado, el de Monti), seguirán esa vía. Ni que decir tiene, por “el bien del país” y por el “futuro de las generaciones venideras”. De cara a la pared cualquier voz disonante del coro". 

Busqueu Black Rock a Sirius o a Google: Allà es mouen els calés d'en Juan Carlos i CIA...


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