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La guerra del litio, elemento clave para el desarrollo nacional boliviano (2)



El gobierno de Bolivia sabe muy bien el valor que tiene este recurso natural, que se encuentra no solamente en el Salar de Uyuni, en el departamento de Potosí, sino en otros más pequeños situados en el departamento de Oruro, y no desea enajenarlos sin obtener importantes beneficios.

Esa ha sido una de las razones por las que decidió suspender las largas negociaciones que en los años 90 se entablaron con la Lithium Corporation, que buscaba controlar la mayor fuente mundial de litio y monopolizar el mercado.

La Lithium y la Food Corporation son las dos empresas que tienen hegemonía en el país andino, tanto en la explotación y producción como en la tecnología para obtener litio metálico, "elemento clave en el proceso de fusión nuclear, que controla y evita la radioactividad".

Tras el retiro de la Lithium, que decidió invertir en el salar Hombre Muerto de Argentina para producir litio metálico, de aplicación en la producción de baterías eléctricas, los bolivianos comenzaron a explotar ulexita, bórax y otros minerales no metálicos en el Salar de Uyuni.

Evo Morales decidió impulsar el pasado año la producción de carbonato de litio con una pequeña planta piloto, instalada en las salmueras de Río Grande, con una inversión de seis millones de dólares y un ingreso estimado en 300.000 dólares anuales, una pequeña fortuna para los pobladores que viven alrededor del Salar de Uyuni, en su mayoría agricultores dedicados a la producción de quinua, cría de vicuñas, llamas y alpacas y a la venta de sal doméstica.

Para respaldar el proyecto del litio, el presidente Morales colocó también el pasado año la primera piedra para la construcción de un aeropuerto en Uyuni, unos 220 kilómetros al oeste de Potosí, obra que avanza lentamente por las enormes dificultades logísticas y orográficas, y se calcula que puede tardar aún un año más en recibir turistas en masa.

Francia, Irán, China, Finlandia y Japón interesadas

Hasta la fecha se han interesado en cooperar con Bolivia empresas de Francia (Bolloré), del Japón (Sumitomo y Mitsubishi), de Surcorea (LG) y más recientemente, de Finlandia (Outotec y European Batteries) y el gobierno de Irán, que cooperaría también en el desarrollo de una primera planta nuclear boliviana.

Sin embargo, de acuerdo con la nueva Constitución Política del Estado, serán los pueblos indígenas de la región los que decidan si aceptan o no esta explotación y las condiciones económicas que más les beneficien.

El periodista Emilio Martínez señala en una columna en Internet que una de las empresas japonesas interesadas en el litio boliviano, la Sumitomo Corporation, está relacionada con el inversionista George Soros, que "recientemente anunció una inversión multimillonaria para el desarrollo de autos basados en ion litio en la fábrica china Chery".

Según el escritor, radicado en Santa Cruz, Soros tiene participación accionarial en la empresa minera San Cristóbal, que opera en Potosí.

La información resulta algo extraña pues Sumitomo se ufana en ser una empresa de carácter familiar, lo que no implica que cualquiera pueda adquirir acciones de la compañía, sin que ello suponga el control de su consejo de administración.

Sumitomo y Nissan en cabeza de la investigación sobre baterías

A mediados de septiembre de 2010, Nissan Motor Company y Sumitomo Corporation anunciaron la creación de una nueva sociedad de empresa conjunta que llevarán a cabo investigaciones sobre el uso en segunda vida de las baterías de iones de litio utilizadas previamente en los coches eléctricos, para buscar formas de reutilización de las baterías de ión-litio en los coches eléctricos.

Las dos compañías habían trabajado anteriormente en un estudio conjunto para la reutilización, reventa y el reciclaje de baterías de ion-litio.

Si el Bluecar de Belloré es por ahora la expresión de la tecnología punta en baterías de litio, está claro que los japoneses no han renunciado a la carrera todavía.

Sumitomo Corporation está presente, en América Latina, en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Perú y Venezuela. Las empresas del grupo incluyen el Sumitomo Mitsui Banking, la Sumitomo Life Insurance, y el fabricante de electrónica NEC.

El extraño descubrimiento de EEUU en Afganistán

EEUU afirmó, a mediados de 2010 y en plenas negociaciones de Bolivia con sus posibles socios- haber descubierto en Afganistán yacimientos minerales de Tierras raras, entre ellas litio, por valor de casi un billón de dólares. Ello sería capital suficiente para cambiar de raíz la economía afgana, devastada por varias décadas de hostilidades -provocadas por la injerencia de la OTAN que EEUU encabeza y dirige a su antojo- y dependiente hoy del narcotráfico y la ayuda internacional, que son los mismos unos y otros.

Estos depósitos, desconocidos hasta ahora, incluirían tales cantidades de hierro, cobre, oro, cobalto y metales industriales que Afganistán "podría transformarse en uno de los centros más importantes de la minería global". Una memoria que -se dice, según la CIA- "circula por el Pentágono" señala que Afganistán podría ser "la Arabia Saudita del litio", materia prima que es clave a la hora de producir pilas para portátiles y móviles o baterías para coches eléctricos.

Lo cierto es que los mayores productores de tierras raras, y los metales a ellas asociados imprescindibles para el desarrollo de las nuevas tecnologías, son hasta ahora China, el Congo, Chile con su litio de Atacama y los yacimientos del salar de Uyuni en Potosí (Bolivia), los mayores del mundo de litio, esencial para las baterías de larga duración como las de los automóviles, con cuya explotación e industrialización Evo Morales espera dinamizar la economía boliviana.

El general David H. Petraeus, jefe del Mando Central de EEUU, manifestó ante la asombrada prensa que "hay un potencial espectacular", en Afganistán. Jalil Jumriany, asesor del ministro afgano de Minería, señaló que estas reservas serán "la espina dorsal de la economía afgana".
Bolivia: Un anuncio político de EEUU para justificar la compra de Afganistán

Bolivia minimizó rápidamente el anuncio de los Estados Unidos sobre el hallazgo de litio en Afganistán y reafirmó que la industria de este mineral avanza en la nación sudamericana. El portavoz del despacho presidencial boliviano, Iván Canelas, y el director de la oficina estatal de Recursos, el ministro de Minería, Luis Alberto Echazú, señalaron que estas reservas no representan competencia para Bolivia.

Para Echazú, el anuncio publicado en The New Times acerca de que Afganistán puede albergar reservas minerales de oro, litio y otros materiales por un valor estimado de un billón de dólares, "es político y busca justificar la invasión norteamericana a este país". El funcionario explicó que Afganistán "es un país en guerra al que costaría años impulsar esta industria y conseguir ingresos reales".

Echazú recordó entonces que un estudio realizado por la empresa estadounidense SGS estableció al menos nueve millones de toneladas de litio metálico en el salar de Uyuni, donde el Gobierno ya inició el montaje de una planta piloto para producir carbonato de litio en pequeña escala.

Pero hay que mencionar aún los papeles que China e Irán juegan y quieren jugar en esa carrera, a la vez por el negocio y por la supervivencia, en el frente de la tecnología y la industria automovilística. Para el próximo capítulo.

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