La Casa Europa

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Yo no votaré contra mi clase


Y, por consiguiente, no moveré el culo ni la voz para que, una vez más, un lameculos y una idiota ocupen los escaños que debieran ocupar dos personas dignas del voto de la clase trabajadora que se les pide. Alguien tan obsceno como para contar por Blackberry que se va de vacaciones al puticlub infantil más repugnante -propiedad del rey de más longevo reinado, más de 50 años, y la mayor fortuna de Asia-, a Tailandia, de vacaciones navideñas, diciendo representar a la clase trabajadora, y comparte la invasión, el genocidio y el saqueo de naciones con el desparpajo del ignorante más cretino.

Y al que consiguió, paralelamente al ahora guru del PP Fidalgo, que CCOO fuera un sindicato de la patronal, acompañado de una colección de sueldos a coro,  que le voten los jesuitas que tanto le valoran, el papa y los meapilas. Guillot, ese despreciable ególatra, y Saura, el superpoli senador a codazos, con su patético CV ambos, pasarán a la historia por haber hundido -con la ayuda de otros grandes necios- el PSUC y ahora la última oportunidad de hacer una candidatura creible de izquierdas, y ha conseguido lo que quería, él y su camarilla seguirán viviendo como lo que són, rodeados de los suyos, en un congreso de cortesanos, izas, rabizas y colipoterras.

Su España.

Y, si ha sido la presión de IU la que ha conseguido la porquería, gracias, y otro día, pasiubé!




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