La Casa Europa

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Dar enema, después sangrar, después purgar

Moliére: Le malade imaginaire.
La palabra paraíso procede del persa antiguo y significaría "buena conciencia". Lo incongruente de llamar a las cuevas de ladrones "paraísos fiscales", como llamar al síndrome del avaro compulsivo "de Diógenes", es una muestra más de la hipocresía y desfachatez publicitaria de los fascistas y sus bocazas, de lo políticamente correcto o palmariamente imbécil, que suele ser lo mismo.
Ya dijimos, e insistimos, en que su desaparición es condición sine qua non para la solución definitiva del problema, además de prevención sanitaria para futuras y repetidas situaciones como las ya vividas demasiadas veces.
No caben parches sino mano firme, toda la fuerza necesaria y unidad democrática contra el crimen organizado que tiene ahí sus guaridas.
El propio D. Strauss-Kahn avisó a Zape la semana pasada, como a Merkel y a Sarko, de que era preciso intervenir la banca sucia y limpiarla. A los dos días la Caja de Bono y sus amigos falangistas era intervenida. Ahora les toca a las dos siguientes, vacías por la incompetencia y malas prácticas de sus gestores: Caja Madrid y Caixa Catalunya.
Y, desde ahora, los blanqueados incompetentes de antes, las llamarán sepulcros, para avisar al cliente donde se mete... ¡Gran cambio y renovación del capitalismo!

Un 74% de los franceses cree que, si no se supera rápido la descapitalización de la sociedad y el envío a la miseria de millones de europeos, recuperando e invirtiendo lo defraudado y lo robado, la revuelta será inevitable. Strauss-Kahn también. El Bank of Scotland ya lo ha probado de cerca.

De El País:

El presidente José Luis Rodríguez Zapatero se sentará hoy entre sus homólogos del G-20, en la cumbre de Londres, convencido de liderar a uno de los países más batalladores contra los paraísos fiscales, territorios donde se esconde una suma que supera el billón de euros.

(!166.666.666.666.666 pelas robadas! ¿Quién hay en Can Brians?)
En teoría (té collons!), España está a la cabeza de esta lucha. "Somos uno de los pocos países que cuenta con su propia lista", dicen en el Ministerio de Economía. Pero la teoría contrasta con la práctica. Mientras Estados Unidos, Alemania y Francia, han echado cuentas del dinero que no ingresan (75.000 millones de euros, 30.000 millones y 20.000 millones de euros, respectivamente), aquí nadie da datos.

"La suma no se puede cuantificar por su propia naturaleza oculta", señalan desde Economía. Tampoco hay evaluación alguna de las sociedades creadas en nuestros paraísos más cercanos, Gibraltar y Andorra.
La única iniciativa sobre el tema la presentó en 2008 Esquerra Republicana-Izquierda Unida-ICV en el Congreso. "Pedíamos un censo de deportistas residentes en paraísos fiscales", cuenta Joan Herrera, diputado de ICV por Barcelona. La iniciativa no ha prosperado.


Hubiera sido un golpe de efecto porque "lo que venden los paraísos fiscales es opacidad", dice Juan H. Vigueras, autor de La Europa opaca de las finanzas. Y sus paraísos fiscales offshore (Icaria). Hace mucho que Vigueras aprendió lo que significa offshore. Plazas financieras para los no residentes. Plazas en las que funcionan 4.000 bancos, 2.000 fondos especulativos, y dos millones de sociedades pantalla, según un reciente informe del diario Le Monde. Contra este entramado apuntará el G-20. Pero Vigueras da por hecho que poco se podrá hacer. "Al menos, mientras haya libertad absoluta de movimiento de capitales y la competencia fiscal esté aceptada". Todo lo más, se intentará rebajar el volumen de lo que el subdirector del Banco Internacional de Pagos, Hervé Hannoun, calificó hace un año de "sistema financiero en la sombra" (¡Que fino el señorito!) Al resguardo de la supervisión.

Y ésa es, a juicio de Francisco de la Torre, portavoz de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE), la palabra clave en la lucha contra los centros offshore. Supervisión y punición. Por eso lamenta la levedad con la que España castiga a algunos contribuyentes pillados in fraganti en operaciones de fraude al fisco. Y cita el escándalo de las cuentas secretas en Liechtenstein, descubierto en 2008. Mientras en Alemania se ha hecho total limpieza, "en España sólo se ha regularizado la situación de una cuarta parte de los implicados y no ha habido ni siquiera embargos". (De la "teoría" a la práctica hay un negocio por medio).

También se quejan los inspectores de la nueva legislación introducida por el Gobierno (de espanderetolandia) que elimina de facto los impuestos sobre los intereses de la deuda a los residentes en paraísos fiscales, y les va a permitir además mantener el anonimato.

Son medidas que refuerzan el atractivo de los centros offshore, de por sí apetecibles. Más de la mitad de las firmas del Ibex 35 tienen sucursales en ellos, según un informe del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Empezando por los dos grandes grupos bancarios españoles, Santander y BBVA. Este último ha desmontado más de un centenar de sucursales en estos paraísos, pero mantiene aún un puñado de filiales en las islas Caimán, que funcionan bien. Prueba de ello es la suma, 121.295 millones de euros, que figura en el apartado "cuentas de orden", del último balance de situación de la sucursal de Bancomer BBVA, en esas islas.

Fuentes del grupo explican que "el epígrafe cuentas de orden incluye aquí toda la operativa del banco con derivados, tanto los comprados como los vendidos, por eso la cifra es elevada". Y están en las islas Caimán, porque "es una práctica común en la banca mexicana". (¡Cuate, aquí hay bigotes!).

Los paraísos fiscales no siempre tienen playas con cocoteros. Están en Estados Unidos y en Europa. En la lista española figuren ocho países europeos: Andorra, Gibraltar, Mónaco, Liechtenstein, islas de Jersey y Guernesey, isla de Man, Chipre y Luxemburgo. No se incluye a Suiza, país con el que existe un convenio de cooperación informativa. Pero los bancos helvéticos están en el ojo del huracán por su proverbial secretismo. Tanto es así, que algunas de las entidades suizas han prohibido a sus altos cargos viajar al extranjero, por temor a que sean retenidos y sometidos a interrogatorio por las autoridades fiscales locales.

(No están en la lista tampoco Israel, Vaticano y San Marino, intocables ni de lejos por las oligarquías financieras).

"En esto hay mucha política", apunta Francisco de la Torre. "España quiere excluir de la lista negra a Panamá, porque se preparan grandes obras públicas que interesan muchísimo a las constructoras españolas".

Por todo eso, Ricardo G. Zaldívar, responsable fiscal para España de Attac (asociación que aboga por una tasa a las transacciones especulativas) no cree que el contribuyente vaya a salir muy beneficiado de esta cruzada. Lo que se pretende, "es la redefinición de la transparencia bancaria". Además de preparar el clima "para una posible amnistía fiscal global". ¿Será eso todo?
Jesús Lizcano, catedrático de la Autónoma de Madrid y presidente de Transparencia Internacional España cree que se tomarán medidas. "Esperemos que supongan un cambio de coordenadas, de objetivos, de niveles éticos, y de control institucional en relación con el sistema financiero internacional".


Dinero de los países en desarrollo

El dinero que opera en los paraísos fiscales no sólo procede de empresas y particulares millonarios del mundo desarrollado que pretenden eludir el fisco local. Oxfam Internacional calcula que los países en vías de desarrollo pierden cada año cerca de 94.000 millones de euros que van a parar a estos paraísos fiscales. Unas pérdidas que superan ampliamente los 78.000 millones de euros de ayuda al desarrollo que reciben anualmente los países más pobres. Porque no sólo importa la evasión fiscal en el fenómeno escandaloso de los centros financieros offshore. La cobertura de opacidad que ofrecen permite ocultar en ellos el dinero negro, producto de actividades ilegales.
John Christensen, director de Tax Justice Network (Red de Justicia Tributaria), explicaba al diario Le Monde: "Estos entramados sirven también para permitir sacar de los balances las pérdidas [de las empresas] con objeto de disimularlas con vistas al regular y al auditor. Finalmente, facilitan la huida de los capitales y la evasión fiscal a gran escala, de los países en vías de desarrollo hacia los desarrollados".


De L'Humanité, sábado 28 de marzo.

Peut-on en finir avec les paradis fiscaux ?
Les pays du G20 se réuniront le 2 avril à Londres avec l’objectif proclamé de prendre des mesures contre la crise. Des voix montent de toutes parts pour dénoncer les paradis fiscaux. Après Barack Obama ou Angela Merkel, Nicolas Sarkozy a déclaré vouloir lever le secret bancaire et mettre en cause les États couvrant la fraude fiscale.

"...ha declarado querer alzar el secreto bancario e implicar a los estados cobrando el fraude fiscal".

Depuis quelques jours, Jean-Claude Juncker, président de l’Eurogroupe, mais aussi premier ministre luxembourgeois, ne cache pas son soulagement : « Nicolas Sarkozy et Angela Merkel ont fait savoir que la France et l’Allemagne ne seraient pas d’accord avec l’inscription du Luxembourg, de l’Autriche et de la Belgique sur la liste des paradis fiscaux. » La présidence tchèque de l’Union européenne s’est d’ailleurs empressée d’annoncer qu’elle ne serait pas plus regardante. «Je reste persuadé qu’aucun pays de l’UE ne devrait figurer sur une quelconque liste (ningún país de la UE debería figurar en una lista así)», a précisé le ministre tchèque des Finances. Dans le même temps, du côté de la Suisse, les autorités se sont très sérieusement activées pour que leur pays ne soit pas mis à l’index. Quelques promesses de levée partielle (alzamiento parcial), et dans des cas limités, du secret bancaire semblent avoir suffi pour écarter les menaces de sanctions.

Par ailleurs, certains observateurs n’ont pas manqué de souligner que Nicolas Sarkozy, dans ses vigoureuses envolées contre les paradis fiscaux, a soigneusement évité d’aborder les cas de Monaco et d’Andorre, où la France est directement impliquée. Sans parler de Saint-Barthélemy ou Saint-Martin aux Antilles… Ils ont omis d’évoquer aussi les entreprises du CAC 40 qui, toutes sans exception, possèdent des filiales « offshore », tout comme les principales banques françaises, de BNP Paribas à la Société générale, celles-là mêmes au secours desquelles l’État vient, si généreusement, de se porter.

Alors, le G20 ne sera-t-il finalement que la montagne qui accouche d’une souris ? Les paradis fiscaux ne sont-ils pas inhérents au système capitaliste mondialisé ? Peut-on s’y attaquer véritablement sans mettre en cause le système lui-même ? Toute cette agitation est-elle pure hypocrisie ou, au contraire, marque-t-elle les premiers pas d’une nouvelle régulation de la finance internationale ? Au profit de qui ? Face à la crise, n’est-il pas urgent que les citoyens se mêlent de l’utilisation de l’argent, de sa circulation ? Autant de questions auxquelles les interventions réunies dans ces pages apportent des réponses et des éclairages parfois très différents.
J. S.

A lire dans l’Humanité des débats samedi, les points de vue de : Jean-Marie Harribey, économiste à Bordeaux IV, Co-président d’Attac.
Denis Robert, journaliste et écrivain.
Christian Chavagneux, rédacteur en chef adjoint d’Alternatives Economiques.
Christian de Boissieu, professeur d’économie à l’université Paris 1, président du Conseil d’analyse économique auprès du premier ministre.
Denis Durand, économiste, syndicaliste, membre de la direction nationale du PCF.

Posté le dimanche 29 mars 2009 par Athanase
Peux-t-on en finir avec les paradis fiscaux ?
Il est évident que seule une révolution "véritablement" républicaine pourrait renverser cet ordre des choses. En effet, seule une république, à suffrage et éligibilité universels, pourrait permettre une dictature viable du prolétariat, harnachant et contrôlant le profit, sans le supprimer, toutefois, comme ce fut l'erreur de l'ex-U.R.S.S.

Posté le samedi 28 mars 2009 par Tontonalbert
Peux-t-on en finir avec les paradis fiscaux ?
Je cherche à comprendre pourquoi l'on continue à appeler "Paradis fiscal" des lieux où se réfugie l'argent de tous les trafics: je sais bien que l'on porte atteinte à l'honorabilité de grandes fortunes en dévoilant que leur argent se mêle allègrement dans des fonds spéculatifs à celui gagné grâce à tous les trafics: drogue, prostitution, contrefaçon, commissions occultes(frégates…). Quant aux possibilités d'une régulation,n'y croyons pas trop,Obama vient lui-même de reculer devant les exigences de la finance en participant , avec l'argent des contribuables,au rachat des actifs" pourris" èmis par les banques…Pour nous et notre Europe on est suspendu aux initiatives américaines ,dans l'espoir que tout repartira ,comme avant,pour la prochaine "bulle".Notre plan de relance se porte en priorité au secours de ceux qui se noient dans leur irresponsabilité…Pas de New deal en vue, mais au contraire on continue à massacrer les services publics, à ne rien faire pour les équipements et infrastructures (on appelle ça continuer les réformes). Pourtant la seule solution réelle à la crise ne peut venir que par la restauration des devoirs de l'Etat: assurer une certaine égalité et redonner au pays de grands projets, c'est la seule façon de réduire les afflux d'argent dans les paradis appelés fiscaux, de redorer la fonction politique qui en a bien besoin et de redonner un sens au mot démocratie.

Posté le samedi 28 mars 2009 par Arthur
Qui bénéficie des paradis fiscaux ?
Une minorité! Peut-être qu'en posant ainsi la question la réponse pourrait probablement être plus évidente. Il parait que nous vivrions en démocratie d'après les "irresponsables" qui gouvernent ce monde (responsables des seuls intérêts de leur caste). Alors imposons la démocratie partout y compris en premier dans les pays riches et nous imposerons la fermeture des paradis fiscaux. l'Europe serait démocratique, le Luxembourg un pays membre de cette Europe reste un paradis fiscal, les fouille merdes de la Commission Européenne qui prétendent nous imposer la couleur de nos chaussettes (je reste poli) n'y pourraient rien? C'est simplement révoltant ! On ne peut pas avoir une société de justice en confiant la direction du monde et des affaires à une mafia.


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