La Casa Europa

La Casa Europa

La avaricia, madre de la crueldad

(Quintiliano de Calahorra, rétor y maestro de césares).


Sanofi-Aventis prepara la asamblea general de sus accionistas proponiendo asignar sumas astronómicas a su ex y a su nuevo Presidente.

Para aprender de "ellos", una noticia de Le Monde sobre cómo firmar un contrato laboral que no sea de dos grilletes para toda una vida ¡y con suerte y alegría, si el amo nos quiere!

¡Agradecidos al creador, por poder mantener con nuestras vidas miserables a los señor@s, sus seos y sus solios, tal cual la sangre que los constructores, muy católicos, de Áquila, devotos y fervientes financiadores de la curia vaticana, han derramado con su hormigón sin hierro sobre pobres creyentes baratos!

¿No hay en los cielos jerarquías, tronos y potestades?: ¡7! Pues: Quod superius sicut inferius! ¡A creer y joderse!


Sanofi Pharma estuvo recientemente en las noticias por haber comprado la mayor empresa farmacéutica brasileña de medicamentos genéricos. Una de las cosas que ha supuesto la compra ha sido el despido de 927 visitadores que ya no tendrán que ofrecer sobornos a sus clientes. Desde ahora Sanofi negociará directamente con los gobiernos, que es donde realmente está la pasta, ahora que la otra se esconde agazapada u oculta en millones de calcetines sudados de San Miguel, acalorado guardián de los paraísos.


Tal vez así consigan, a cambio de aspirinas baratas, campo libre para experimentar con la población como cobayas, antes de que su FED autorice nuevas panaceas inútiles para enfermedades imaginarias. Como apuntan todos los especialistas, su objetivo no es curar a nadie, sino conseguir que todos nos creamos enfermos y nos hinchemos de remedios para la estupidez apastillados.

¡A ellos les va de muerte!


Cuando tantos asalariados están recibiendo una carta de despido de su empresa, los accionistas del grupo número uno de la industria farmacéutica, Sanofi-Aventis, han encontrado en su buzón una misiva más bien agradable: la convocatoria a su asamblea general anual, prevista para hoy 17 de abril.


Se les invitará a pronunciarse, entre otras cosas, sobre la asignación del “beneficio distribuible” que se eleva, de conformidad con los acuerdos de 2008, a 8.500 millones de euros.

Se les propone compartirse 2.900 millones de euros, sobre la base de un dividendo por acción fijado en 2,20 euros, en alza regular a lo largo de los años (2,07 euros en 2007; 1,75 euros en 2006; 1,52 euros en 2005).

O sea, a un ritmo sensiblemente más elevado que los salarios, a los que la dirección ofreció realmente una revalorización del 2% para este año.


No es todo. Los accionistas tendrán también que aprobar una serie de “convenios” anteriores de la sociedad con sus dirigentes. Uno de ellos concede a Gérard Le Fur, antiguo Director General (DG), despachado el otoño pasado y no por magnífico, el beneficio de un contrato de “consejero científico”, dotado con un salario bruto anual de 600.000 euros.


Además, por haber aceptado “beneficiar (la sociedad) con el carácter exclusivo de sus competencias” (¡!), el mismo Fur se gratifica con una “indemnización pagadera en diez vencimientos de 250.000 euros”. O sea una prima de “no competencia” futura por un importe total de 2,5 millones de euros. Por fin, el ex DG, que ha sido despedido debido a los malos resultados del grupo bajo su reino, recibe, como estaba previsto en su contrato, una indemnización inicial de 2,7 millones de euros…


Lo que debe hacer meditar, en particular los 927 asalariados ("visitadores" farmacéuticos) de los que Sanofi ha decidido suprimir el puesto, por mucho menos dinero…


Una segunda serie de convenios que deben ratificarse se refieren al sucesor del Fur, a Chris Viehbacher.

Él, que comenzó por recibir una “prima de bienvenida” (dicha “manzana golden hello”) de 2,2 millones de euros, adornada con 65.000 acciones gratuitas y 200.000 stock options, y que percibe además una remuneración anual fija de 1,2 millón de euros, aumentada en una parte variable de 150 al 200% del fijo.

Por si acaso la yerra más que su gurú predecesor, tiene garantizado el poder contar con una “indemnización de final de mandato” equivalente a “dos años de remuneración total”, bajo reserva de cumplir dos de los tres “siguientes criterios de resultado”: subida media del beneficio neto del 15%; aumento del margen bruto de autofinanciación del 18%; aumento del volumen de negocios igual a la media de los doce primeros laboratorios mundiales.

Se añade a éso el beneficio del régimen de jubilación suplementario, reservado a los directivos, enteramente financiado por el grupo, con, a manera de bienvenida, la concesión de diez años de antigüedad inmediatamente…

Total, para el (muy) querido Sr. Viehbacher, una remuneración considerada entre 6,6 y 9 millones de euros el primer año, según los sindicatos.

Sin contar lo que saque de la caja por el morro, ya de paso.


Todo eso, precisa Sanofi-Aventis, de “conformidad” con el “código ético” de MEDEF.

Pero no del gusto del portavoz del PCF, Olivar Dartigolles, que fija, en un comunicado, “un despliegue obsceno de dinero derrochado ante un público repugnado, que terminará por pedir cuentas”.

Como dijera P. Sirus: "El avaro no hace nada bien, hasta que se muere...".

(Avarus nisi cum moritur, nihil recte facit).





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