La Casa Europa

La Casa Europa

Como pueblo soberano, voto: ¡Que les den!


"La marca del esclavo es hablar la lengua de su señor", Publius Cornelius Tacitus

Para ser funcionario sin enchufe se han de pasar oposiciones y, una de las marías comunes es la Constitución monárquica aquella que propuso la falange y el movimiento nasional como alternativa al Fuero de los Españoles de Franco.

Si te la tomas en serio es muy divertida. Por eso no es difícil entender el inmenso sentido del humor de una panda de vejetes cachondos que declaran inconstitucional la base y el fundamento de la Constitución, que afirma -humor fino- que la soberanía reside en el pueblo.

Pues ellos -los de pardiez- afirman que lo que ha dicho el pueblo en referéndum y ha sido refrendado por sus respectivos parlamentos, el de juguete y el de verdad, se lo pasan por el birrete -a falta de británica peluca- y que ellos son -los diez- Luis XIV reencarnado (con Millet, Montull i Pujol ya son trece): El pueblo son ellos.

Y dicen, desde el Sinaí de sus delirantes designios, que España es una cosa indisoluble, a diferencia de lo que gritaban sus grises a los manifestantes: ¡Disuelvansen!

Dicen que existe sólo la nación española, los españoles, sin preguntar a nadie si eso es una sandez, un negocio de familia o una decisión democrática concreta y universalmente refrendada por un referéndum por el pueblo soberano, y no por el soberano, sus veteranos y los demás coñacs de garrafa.

Y lo más, para quien se lee los diccionarios, es que los diez usan el de la Real como higiénico, después de censurarlo y reciclarlo, donde se califica y sustantiva la nación como una entidad cultural diferente del estado.

Han reinventado la lengua, la constitución, la democracia y -como les ha sobrado tiempo- parece que las reglas del mus, el coseto de soberanía, la jubilación escaqueada y el tiro aunque no me toque.

Yo, que tenía tanta confianza en el TC… como en el TOP, estoy tan defraudado como Pau Molins con el Millet. Ahora se enteran en CDC que Millet le cogió el tranquillo y que, de lo pactado, como el visir Iznogud, se quedaba más que lo repartido. Eso, al Opus, no se le hace. Ahora Millet es un paria excomulgado… con más de 30 millones de euros bajo la alfombra mágica.

Como pueblo soberano, voto: ¡Que les den!



Archivo