La Casa Europa

La Casa Europa

“La OTAN no es la policía mundial”, al revés te lo digo para que me entiendas


El embajador de Rusia ante la OTAN, Dmitri Rogozin, declaró ayer (18-abril) que los países de Occidente deben poner fin a las violaciones de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Libia en la parte concerniente al embargo de armas a ese país: "Hay pruebas de que cada vez un mayor número de países occidentales actúa de parte de los rebeldes libios. Moscú pide poner fin a las violaciones de la resolución de la ONU sobre Libia en la parte concerniente al embargo de armas a la zona del conflicto", dijo Rogozin al término de la reunión del Consejo Rusia-OTAN en Berlín.

El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, ya comentó anteriormente que cualesquier suministro de armas a Libia y una operación terrestre en su territorio violarían la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.

Varios países de la coalición internacional –particularmente Francia y Gran Bretaña– empujan a los aliados a una operación terrestre en Libia. Los países de la coalición estudian suministrar armas a los rebeldes libios que pese a toda la ayuda no pueden oponer resistencia a las tropas regulares de Muamar Gaddafi.

El 19 de marzo, empezó -oficialmente- la operación militar en Libia con la participación de EEUU, Reino Unido, Francia, Canadá, Bélgica, Italia, España -con un coste de 43 millones de euros prescindibles pese a la crisis-, Dinamarca, Noruega y la muy democrática y feudal Qatar, propietaria de Al Jazira y financiadora con Arabia Saudí y los millonarios libios monárquicos en el exilio de los mercenarios "rebelados".

La versión de la OTAN o como hago lo contrario de lo que digo

Wolfgang Ischinger, director de la Conferencia sobre Seguridad en Múnich argumenta el papel de la OTAN y Alemania, y habla sobre las funciones que puede cumplir la OTAN en "el conflicto", que la misma OTAN ha provocado en Libia. A leer atentamente, la "equilibrada" exposición de -como ya apuntamos- la repetición de la intervención en Yugoslavia que, sin ningún recato, el "analista" expone como "solución final", en pro de los intereses de sus países dominantes. Asimismo, las preguntas -y lo que dan por supuesto- no tienen desperdicio como muestra de lo habitual en la prensa ultraliberal y/o fascista que nos controla y manipula:

La situación en Misrata y en Bengasi es dramática. ¿Qué puede hacer la OTAN para proteger a la población de acuerdo con la Resolución 1973?

La OTAN ejecuta o ayuda a ejecutar un mandato de las Naciones Unidas. Ello limita la intervención militar a los ataques aéreos. No permite la incursión de tropas terrestres, como tampoco la ocupación de Libia por tropas extranjeras. Eso es obviamente un obstáculo autoimpuesto por la comunidad internacional frente a esta clase de dictadores. Esta situación se asemeja a 1999, cuando el Gobierno de Milosevic en Serbia se valió de artimañas, engaños y camuflajes para dificultarle a la OTAN generar de forma efectiva un daño considerable a las unidades militares serbias.

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, dijo que ya se terminó el tiempo de Gadafi y de su régimen, y que debe entregar el poder. ¿Qué puede hacer la OTAN para deponer a Gadafi?

El secretario general de la OTAN refleja tanto la posición de los 28 miembros de la OTAN como la de la Unión Europea. Pero también en particular del llamado Grupo de Contacto de Libia, que en la declaración de Doha dice"¡Fuera con Gadafi". La convicción extendida es que no se puede continuar así con Gadafi.

La intervención militar en Libia por parte de la OTAN se lleva a cabo sólo por aire.

El problema es que las capacidades militares de la Alianza se limitan a la protección de los civiles. Es decir, que existe una brecha entre las posibilidades de la alianza y el objetivo político. Aquí sólo cabe esperar que las otras medidas tomadas por la comunidad internacional (que no son acciones militares), como las sanciones, el bloqueo y la congelación de cuentas bancarias logren que Gadafi no resista por mucho tiempo y se dé por vencido.

Pero si la OTAN asume funciones de protección en una guerra civil, también se posiciona en este caso en el tema de la libertad y los derechos humanos. ¿Comienza con ello una evolución de la OTAN hacia una policía mundial?

Así no está previsto en el concepto estratégico de la alianza, que fue reformulado y aprobado por todos los miembros en noviembre de 2010. No queremos ser una policía mundial. Más bien lo que está sucediendo es que a raíz de la decisión de la OTAN se confirió una calidad operativa al concepto de responsabilidad de proteger ("Responsibility to Protect" en inglés). Ésto significa que la Alianza contribuye -siguiendo la pauta de las Naciones Unidas- a asignarle a este concepto de la responsabilidad de proteger un significativo operativo. Si así ocurre, conllevaría a un mayor desarrollo del derecho internacional, ya que con ello se restringe la conocida idea de una integridad territorial de los Estados nacionales. Ello es interesante e importante.
Lo anterior no significa, sin embargo, que la OTAN pueda intervenir en todo el mundo donde se violen los derechos humanos en un caso particular o de forma masiva. Considerando estos nuevos principios del derecho internacional, la OTAN debería intervenir donde se pueda y donde la intervención sea compatible con los propios intereses nacionales. Éste ha sido el caso en opinión de la mayoría de los miembros de la OTAN.

¿Dónde está el límite de las acciones militares con fines protectores? ¿Puede marcarlo uno de los países con derecho de veto en la ONU?

El mandato de este tipo de acciones se realiza por lo general a través del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. En este sentido, cualquiera de los cinco miembros permanentes puede evitarlo. En los últimos días se ha visto que los Gobiernos de Rusia y de China ven el enfoque actual de la Alianza de forma escéptica. Allí se asume que los ataques aéreos de la OTAN sobrepasan incluso el objetivo de protección de la población civil. No creo que sea probable que se desarrolle aquí un derecho general de intervención policial a nivel mundial. Seguramente Rusia, China y también otros miembros del Consejo de Seguridad de la ONU no lo permitirán.
Este tipo de experiencias se volverán a presentar, y sería un avance en pro del desarrollo de la civilización de la ciudadanía global, si tenemos la capacidad de frenar a dictadores sangrientos que atacan y masacran a su propio pueblo.

La intervención en Libia provocó un nuevo capítulo del entendimiento cordial entre Inglaterra y Francia. ¿Está Alemania marginada?

No. Alemania no participa en primera línea en la acción militar. También hay que aclarar que Alemania no se encuentra sola en la Alianza. Cerca de la mitad de los miembros de la OTAN están comprometidos directamente en este conflicto. Otros actúan de la misma forma que Alemania, apoyan desde atrás. Sin embargo, debido al desarrollo de esta crisis es posible que Alemania juegue un rol más importante en la realización de un plan de paz político necesario a corto plazo.
En algún momento -esperemos que sean días o semanas- se llegará a una solución que incluirá elementos humanitarios, políticos, militares, económicos, etc., para lograr un plan de paz. Alemania ya participó de esta forma en Kosovo en 1999. El plan aceptado por Naciones Unidas fue desarrollado en Berlín. Esto es algo que lo alemanes podemos hacer bastante bien.



De lo que nadie quiere acordarse

Mientras la prensa española y la OTAN hacían, una vez más, el ridículo haciendo pasar por diplomáticos espías del MI6, Sírius lo denunció, como las visitas de Beatriz de Holanda a Omán y el barón Cameron a Egipto, para ofecer ayuda económica y militar a los sublevados en Líbia y Síria -o en Costa de Marfil y ahora Nigeria siempre a favor de cristianos contra musulmanes-, mientras se reprimen las demás revueltas contra las dictaduras teocráticas sunnís y wahabís aliadas a la OTAN, como Omán, Bahrein, Qatar, Arabia Saudí, Argelia, Marruecos, Egipto, Kosovo... o Georgia, con su sultán Sakashvily.

Hasta la BBC se rió de la patética "acción de espías", comparando los agentes con Mr. Bean: "En el último de una serie de episodios que han avergonzado a la diplomacia británica, un equipo especial enviado a Libia para establecer contactos preliminares con los rebeldes que combaten al coronel Muammar Gaddafi fue capturado ... por los guardias de seguridad de una granja. La avanzada, descrita como "un pequeño equipo diplomático" por el ministro de Relaciones Exteriores, William Hague, estaba integrada por dos agentes del servicio de secreto de inteligencia (MI6) y seis soldados de las tropas especiales británicas (SAS)".

"Ellos experimentaron algunas dificultades que ya fueron resueltas satisfactoriamente. Ya salieron de Libia", admitió Hague.

Por "dificultades" hay que entender su captura en una granja de trigo situada en las afueras de Bengasi, en el oriente libio, y varios días de interrogatorios a manos de los rebeldes, que sospechaban que podía tratarse de mercenarios contratados por Gadafi. Para muchos, el episodio también es un buen ejemplo del afán de protagonismo del Reino Unido en el mundo árabe, así como de sus problemas por querer influir decisivamente sobre los acontecimientos en la región.

Error tras error

Los problemas de Londres en Libia se iniciaron con la accidentada operación de evacuación de los ciudadanos británicos, que fue duramente criticada. La diplomacia del Reino Unido tampoco se cubrió de gloria cuando el ministro Hague sugirió, equivocadamente, que Gaddafi había huido del país rumbo a Venezuela.

Después, el primer ministro David Cameron anunció que estaba estudiando la posibilidad de imponer una zona de exclusión aérea sobre Libia, pero la posibilidad fue rápidamente desestimada por Estados Unidos y sus aliados entonces, sin conseguir una resolución de la ONU que permitiera, como en Yugoslavia, hacer luego lo que quisieran sin disimulo.

Y otra propuesta británica de apoyar con armas a los grupos opositores a Gadafi se tuvo que transformar rápidamente en una oferta de asesoramiento, después de que los rebeldes dijeran públicamente que no querían ser vistos como instrumento de intereses extranjeros. Ahora ya las cosas están claras: Ayuda humanitaria, misiles incluidos, para la libertad de los pozos de petroleo que explota y vende ya Qatar, en premio a la inversión en sediciosos, armas y corresponsales de prensa.

"Me alegra que este episodio en particular haya acabado como una farsa y no como una tragedia", dijo a la BBC el ex embajador británico en Libia, Oliver Miles, refiriéndose a la captura de los "enviados" británicos.

La operación fue descrita como "aparentemente incompetente" por el especialista en asuntos de seguridad de la BBC, Frank Gardner, que la comparó con las torpezas del personaje de película Johnny English (Mr. Bean): "No había necesidad de hacer las cosas como si se tratara de una película de capa y espada", explicó Gardner.

Algo similar dijo Essam Gheriani, uno de los miembros del comité coordinador que "los rebeldes" monárquicos han instalado en la ciudad de Bengasi: "Llegar en medio de la noche con un equipo de espionaje, varias armas y pasaportes ... Esta no es la forma de establecer contacto", afirmó Gheriani en declaraciones recogidas por el diario británico The Guardian.

Y un funcionario británico reconoció que probablemente habría sido más fácil llegar por barco al puerto de Bengasi y luego pedirle a un taxi que los llevara hasta donde los líderes rebeldes.

Suerte tenemos de los barones salvapatrias y los fieles funcionarios presidenciales de las corporaciones y sus monarquías!

¿Qué haríamos -y qué harían esos valerosos "rebeldes" libios- sin su guía y su orientación?

¿Vivir en paz?


Archivo