La Casa Europa

La Casa Europa

Netanyahu y Fini: fiesta fascista


El condenado por corrupto y racista primer ministro del asentamiento colonial anglojudío de Palestina, Netanyahu, se reunió ayer, 23-VI, con il capo de los fascistas italianos de la Liga Norte, Gianfranco Fini, y aprovechó para abrir la boca y demostrar su profunda estupidez.

Como en sus anteriores declaraciones, a favor de Mousavi y sus neocons contrarevolucionarios de Irán, que mostraron al mundo la verdadera esencia oligárquica de las organizadas protestas, ahora, el muy cretino afirma la segunda verdad de perogrullo: "El Irán fuerte aleja las perspectivas de paz, mientras si el régimen de Teherán se debilita, tendremos paz".

El asesino de niños y mujeres llama paz, como los fascistas de aquí, al sometimiento y desaparición de cualquier resistencia a su política criminal e imperialista contra el único y verdadero pueblo palestino. Es obvio que, si no hay enemigo, hay paz, aunque llamar paz al genocidio antes de acabar la faena resulta estratégicamente imbécil, como ya viene siendo habitual entre la chusma neocón que nos rodea.

Después, el benjamín de la paja en ojo ajeno y el tuerto en casa, avisa de que Irán está bajo un régimen totalitario, lo cual, al lado del suyo de asesinos fanáticos y financiadores de la miseria mundial es casi cojonudo. Y afirma que Irán es una teocracia, como si su jefa, la reina del fascismo internacional y del parlamento de las facturas negras, fuera un ejemplo de honradez en vez de la mayor choriza del reino, como sus primitas de Holanda, Dinamarca, Suecia y demás, y no la Papisa del anglicanismo de los fantasmas de Canterbury. O como si los gandulazos parásitos de las guedejas fueran científicos inteligentes y esforzados de corazón altruista en vez de lo que patéticamente son.

Es de suponer que los cardenales y las putas tras las fiesta las puso Berlusconi, que es el mejor cliente del imperio romano después del parlamento valenciano y la ruta del bacalao de Camps y Fabra. ¡Como todos los buenos y creyentes católicos, incluidos los jesuítas que se casan y hacen de maharajás, que es la última moda!

Ignoramos si acabaron ambos mandatarios del fascio en una orgía tipo los 100 días de Sodoma, tan del gusto de sus maestros, porque la prensa libre sólo cuenta lo intrascendente o lo dictado desde Washington. Una pena para el morbo.

Insistió, éso sí, el ladrón condenado y primer ministro, en que es preciso evitar que "esa teocracia totalitaria obtenga el arma nuclear". La suya la tiene por regalo de sus amos anglojudíos y lo bueno, claro, es que los que se han de asesinar sólo tengan tirachinas, no sea que a sus cobardes mercenarios les peguen un tiro....: Ave Caesar, moriturum te salutam et te osculam culo!

¡Ah, el presidente de aquella base militar fascista, encarcelado por violador de subordinadas a tres años de cárcel, ya está en la calle por el morro y para poder seguir violando con alegría, dando ejemplo, con su primer ministro, de los atributos morales que hay que tener para medrar entre asesinos, más o menos los mismos que para aquí ser tesorero o líder carismático.

Todo ello el mismo día que el Dr. Laleh Khalili, de la Escuela de Londres para Estudios Orientales y Africanos, reconoce que "la oposición iraní carece de fuerzas para lograr que se anule el escrutinio de las recientes elecciones presidenciales", en declaraciones a RIA Novosti.

Al mismo tiempo, demostrando en qué consiste su labor y la del resto de servicios secretos europeos, dió a entender que la oposición podría conseguir del régimen ciertas concesiones, si implica a "los trabajadores de mercados y a los petroleros, dos importantes grupos de electores en una huelga con la que pretende sustituir las anteriores protestas callejeras". Por si quedaban dudas a alguien de quien marca la estrategia de los neocons iraníes y los gilusuarios del face y el twi de Billy Bush Gates.

El experto recomienda a EEUU y Gran Bretaña no inmiscuirse en lo que pasa en Irán: "Guardar silencio, condenar únicamente la violencia y no tomar partido alguno". "Sería estupendo, si Rusia y China pudiesen presionar sobre el régimen (iraní) y avalar las aspiraciones de los manifestantes pero dudo de que lo hagan", dijo, admitiendo que hasta la gilipollez tiene límites.



Archivo