La Casa Europa

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Uigures: Otra contra de terciopelo


Pekín, 6 de julio. Violentos motines se produjeron este domingo en Urumqui, capital del Xinjiang (cast.: Sin-Kiang), región autónoma de población turcófona y mayoría musulmana del noroeste de China, anunció la agencia Nueva China.
140 personas habrían muerto y 816 heridas a causa de disturbios en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, comunicaron hoy lunes, fuentes policiales citadas por la agencia Xinhua.

Los desórdenes se iniciaron de noche en Urumqui, capital de esta región multiétnica. Testigos presenciales afirman que hubo casos de saqueo, así como incendios de coches y establecimientos comerciales. Las fuerzas de seguridad restablecieron el orden pero muchas tiendas permanecen cerradas y se ven patrullas policiales en las calles.

Varios centenares de personas fueron detenidas, entre ellas, una docena de supuestos instigadores de los disturbios,

La televisión central CCTV había difundido imágenes de los enfrentamientos, mostrando a civiles ensangrentados y otras de decenas de vehículos y autobuses en llamas o ya carbonizados por el fuego.

Una mujer china de la etnia Han dijo a AFP que unos 3.000 uigures protestaron el domingo, algunos de ellos armados con palos y cuchillos.

El Gobierno regional de Xinjiang indicó que "una investigación inicial muestra que la violencia fue organizada por el separatista Congreso Mundial Uigur dirigido por Rebiya Kadeer", según Nueva China .

A estos acontecimientos les precedieron las protestas por la reciente muerte de dos trabajadores uigures en un conflicto con sus colegas de la etnia Han en una fábrica de Guangdong, la provincia situada en el sur de China. Los desordenes se desencadenaron por un conflicto en una fábrica de juguetes, después que se acusara a estos dos miembros de la etnia uigur de haber abusado de una mujer china, según RIA Novosti.

Las autoridades de la región autónoma señalaron que "fuerzas terroristas, extremistas y separatistas aprovecharon el incidente de Guangdong como pretexto para organizar disturbios" en Xinjiang (o Sin-kiang). El grueso de la responsabilidad, según la versión oficial, recae en el Congreso Mundial de los Uigures, una ONG que dirige las protestas desde Japón.

Poblada por casi 20,6 millones de personas que representan diversos grupos étnicos y confesionales, la región de Xinjiang es escenario de creciente tensión entre los uigures, una etnia turcófona y musulmana (fueron los primeros maniqueos de Asia y de los últimos en abrazar el islamismo) con 8'3 millones de miembros, y un 48% de la población, y los chinos Han, que representan actualmente la mayoría en el país. Grupos ultranacionalistas uigures, financiados por ONGs de Japón y EE.UU., abogan por la secesión de China y la fundación de un Estado islámico independiente.

La arqueológicamente famosa cuenca del Tarim es parte de la antigua Ruta de la Seda y un territorio rico en hidrocarburos y estratégicamente situado entre las principales rutas comerciales de Asia Central, donde EE.UU. y sus aliados de la UE compiten con Rusia y China por el control de los oleoductos y y sus fuentes de materias primas, así como por la ubicación de sus bases militares de intervención.

Según el Presidente de la Asociación japonesa de los Uigures, el americano-japonés Ilham Mahmut, aproximadamente 3.000 personas se habían manifestado y al menos habían detenido a 300 personas. El primer balance oficial del domingo citaba tres muertes -de los Han- y una veintena de heridos, según la agencia rusa RIA.



Rebiya Kadeer es una millonaria empresaria uigur a la que sus "fieles trabajadores" y colaboradores de Amnistía USA llaman la Dalai Lama Uigur, y reside en EE.UU. desde 2005, organizando y liderando otra de las revoluciones de terciopelo fascistas para sus amigos neocons. También se la compara en los mismos medios con la millonaria hereredera del trono birmano (Myanmar), constantemente apoyada por TV3 y demás voceros, Aung San Suu Kyi.

Japón, directamente implicada en estos hechos, está manteniendo una tensión creciente con Rusia en las últimas semanas, por la vindicación de las islas Kuriles del Norte, que Rusia recibió tras la guerra mundial y cuyo litigio ha alargado hasta la fecha la firma definitiva de la paz entre los dos estados.
Igual ocurre también entre las dos coreas que se encuentran oficialmente en tregua y estado de guerra, pues EE.UU. se niega a sentarse definitivamente en la mesa de negociaciones, tras más de 50 años de injerencia y ocupación de Corea del Sur por el imperialismo anglosajón.



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