La Casa Europa

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Uiguria, Kuriles y el oro ruso de 1917


Rebiya Kadeer, la financiadora del movimiento uigur, dispone, según Le Monde, de una fortuna de miles de millones de dólares. La sede de su organización, el Congreso Mundial Uigur, se halla en "la avenida Pensilvania de Washington, a cien metros de la Casa Blanca, en una suite presidencial de superlujo". Pobreta...

La amenaza uigur es peligrosa para Obama y también para Medvédev
Dmitri Kósirev, RIA Novosti.

¿A quién amenazan los disturbios étnicos que actualmente ocurren en Urumqi, capital del territorio autónomo de Xinjiang-Uigur en el noroeste de China? ¿Pueden convertirse en algo muy grave, mucho más que un conflicto interno chino? Es indudable que si.

En la peor de las variantes, la explosión de extremismo uigur puede complicar la política exterior del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que estableció que la dirección clave de la política exterior de Estados Unidos está orientada a desatar el nudo que existe en Afganistán y Pakistán.

En buena proporción, la amenaza uigur también puede afectar la política exterior de Rusia en Asia Central, una zona clave para Moscú donde opera la Organización de Cooperación de Shangai (OCS).

Y si se tiene en cuenta que los acontecimientos en Xinjiang obligan a Moscú y a Washington a reforzar su cooperación en Asia Central y Afganistán, Obama y Medvédev deben estar interesados en que China podrá restablecer el orden en Urumqi y en toda la región en general.

Se considera que china es un país de una sola nacionalidad porque la población de las minorías étnicas son menos del 1 % del total de su población. Pero los 130 millones de personas que conforman las minorías chinas, entre ellos los uigures y tibetanos, suponen un serio problema para el gobierno de Pekín.

En general, cualquier minoría nacional crea problemas para cualquier estado y esto tiene una especial importancia en el presente milenio, cuando la tesis de "una nación, un estado" requiere nuevas formas de interpretación.

Hay que aprender a vivir en una calle común con los demás. Las ciudades chinas como Pekín o Shangai saben perfectamente que se puede vivir en una misma calle con los uigures y que incluso es tiene ventajas, por lo bien que preparan el cordero y la demanda de su pan especial.

Aunque cualquier chino al evocar las clases de historia en la escuela, recuerda que los uigures fue uno de los pueblos del otro lado de la Gran Muralla parientes de los mongoles y los manchurios, que en el pasado, no fueron muy amistosos con los chinos.

Incluso hasta el siglo VIII, el estado uigur que surgió en el territorio nororiental de China, de hecho bloqueó las rutas comerciales del imperio chino hacia Samarkanda y Bujará, e incluso más allá hasta Constantinopla, influyendo de forma determinante en el desarrollo de la civilización china.

De la mayoría de las civilizaciones de Asia Central, China durante muchos siglos fue una nación orientada en su mayor parte hacia los mares del sudeste asiático.

Como constata la literatura china de esos siglos, los uigures eran visitantes escandalosos de las ciudades fronterizas chinas, responsables de peleas permanentes en las tiendas de venta de vino.

En general, la historia de las relaciones del pueblo uigur y chino no es ejemplar, como también ocurre con otras naciones del mundo.

En consecuencia, no vale la pena asombrase por los acontecimientos ocurridos en estos días en Urumqi. El objetivo de esos sucesos es evidente: fue una provocación uigur organizada premeditadamente para ocasionar víctimas mortales.

En primer lugar, el detonante que desató los disturbios en Urumqi fueron acontecimientos ocurridos muy lejos de Xinjiang, exactamente en la provincia de Guangdong, en el sur de China, donde murieron dos trabajadores uigures, supuestamente de manos de la policía durante protestas locales relacionadas con despidos en fábricas.

En general, aunque China afronta la crisis económica de una forma menos grave que otros países, no se pueden evitar frecuentes desórdenes y protestas en las ciudades chinas.

Los sucesos en ocurrieron en junio y después de transcurrido cierto tiempo, las calles centrales de la capital uigur se llenó de gente en protestas pacíficas. Pero otros uigures menos pacíficos que el resto, y duchos en otros asuntos, comenzaron a incendiar tiendas, negocios y automóviles particulares, atacaron la población china y se enfrentaron con la policía.

En segundo lugar, los llamados por la prensa occidental "incendios espontáneos", en realidad son un asunto complicado. Con un encendedor no se pude destruir decenas de almacenes, para esto, se necesita como mínimo, más de un bidón de gasolina.

A propósito, de la forma idéntica transcurrieron los violentos sucesos ocurridos en mazo del año pasado en Lhasa, capital del Tibet, otra autonomía china. La existencia de provocadores entrenados en esos y los recientes disturbios fue más que evidente.

Esta circunstancia se confirma también por el alto número de muertos, 154 personas según informaciones suministradas hasta el pasado lunes. Como demuestra la práctica, los disturbios callejeros no ocasionan un número tan elevado de víctimas mortales, la mayoría de las veces, los desórdenes en las calles ocasionan más que todo heridos.

Los uigures como los tibetanos son minorías chinas con una numerosa comunidad en el exterior. De estas dos diásporas, la comunidad uigur tiene fama por sus brigadas terroristas que más de una vez perpetraron atentados terroristas incluso en Xinjiang y en las principales ciudades chinas.

Y si en esta ocasión, las autoridades chinas se apresuraron a señalar "la pista que conduce al exterior", fue sencillamente porque en todas las situaciones anteriores, los hilos de la protesta provenían precisamente desde esa dirección.

Entre otras cosas, las variantes pueden ser muchas porque los potenciales instigadores no sólo se encuentran en EEUU, sede del Congreso Mundial Uigur (WUC, siglas en inglés).

Hasta hace poco tiempo, se pudo mencionar la existencia de un hilo similar en Kirguizistán, donde vive una comunidad uigur bastante numerosa.

Precisamente ese hilo uigur centroasiático, todavía en la década de los años 90, motivaron entre otros factores a China a prestar atención a un proyecto de interacción que más tarde emergió como la Organización de Cooperación de Shangai (OCS).

Actualmente, Urumqi es una urbe donde los kazajos, kirguiz y otros vecinos de Xingjiang van de compras, reciben tratamientos médicos y se divierten. Paulatinamente, Urumqui se perfila como un importante centro comercial y de negocios en el que participan todos los países centroasiáticos e incluso los socios de china occidental.

Así que hay que estar preparados ante el hecho de que las agrupaciones de las minorías chinas reciban ayuda financiera desde de los países centroasiáticos.

Vale la pena recordar, que todavía en la década de los años 80, se estableció que las agrupaciones terroristas uigures estaban vinculadas con organizaciones subversivas que en ese tiempo, comenzaron a formarse en Afganistán y Pakistán, favorecidos más que todo porque los uigures también son musulmanes.

Es decir, teóricamente el extremismo uigur se convirtió en parte del problema de Obama y también en el problema de Medvedev.

¿Y cuál es la situación de las organizaciones uigures en EEUU?

Pues la misma que otras organizaciones parecidas que operan en el territorio estadounidense y en otros países, supuestamente financiadas por entidades no gubernamentales estadounidenses.

Estas organizaciones forman parte de la política exterior estadounidense puesta en marcha por administraciones anteriores y que la actual administración de Obama todavía no renuncia, al menos de forma abierta.

Probablemente, porque no tiene sentido y no es conveniente abandonar a su suerte a semejantes organizaciones. Al Qaeda ya demostró lo que puede ocurrir cuando el patrón deja de financiar a sus criaturas.

Resolución japonesa sobre islas Kuriles.
Tribuna


El periódico ruso Tribuna en su edición de hoy recomienda al Kremlin dar por archivada la disputa territorial con Tokio sobre cuatro islas del archipiélago sur de las Kuriles y califica de "agresión" la reciente resolución del Parlamento japonés que las proclama "territorios autóctonos de Japón".

Los legisladores japoneses pretenden revisar los resultados de la Segunda Guerra Mundial, señala el diario al agregar que su postura es en cierto grado comprensible: el estamento político de Japón aspiraba a obtener su parte de dividendos a raíz del colapso de la URSS. Pero el reparto terminó hace tiempo y la diplomacia japonesa cometió un error fatal al declinar la oferta de Rusia, dispuesta en su momento a traspasarle dos de las cuatro islas.

La resolución del Parlamento japonés es para Rusia una clara señal de que conviene archivar el contencioso territorial de las Kuriles y proclamar que la sociedad rusa interpreta el reciente paso de Tokio como un intento de revisar los tratados internacionales, los resultados de la Segunda Guerra Mundial y el principio del statu quo, que es fundamental en la política mundial.

La suscripción de un tratado de paz entre Moscú y Tokio, asignatura pendiente desde 1945, es en realidad innecesaria. La paz reemplazó a la guerra con la firma del Acta de capitulación incondicional, por la que Japón, un país agresor durante la Segunda Guerra Mundial, reconoció su derrota. Los intentos de cuestionar los convenios de aquella época equivalen a las aspiraciones revanchistas, subraya Tribuna al recordar que la última confrontación global, con sus decenas de millones de víctimas, era atribuible a los intentos revanchistas de algunos Estados y a la revisión del statu quo resultante de la Primera Guerra Mundial.

Si Moscú mantenía con Tokio negociaciones sobre el problema de las Kuriles, era por la buena voluntad y el deseo de mejorar las relaciones entre ambos países. De lo contrario, habría podido presentar con plenas razones una contrarreclamación: los bancos japoneses todavía guardan el oro que fue sacado de Rusia durante la Primera Guerra Mundial y la contienda civil que siguió a la revolución bolchevique de 1917. Su valor, según las estimaciones más modestas, supera 80 mil millones de dólares.

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